• Historio

    La Crisis del Ido

    En 1901 se fundó en París, la “Delegación para la  adopción de una lengua auxiliar internacional”. Ella elegiría entre varios proyectos de lenguas internacionales planificadas y propondría su uso al público mundial. Seis años después 310 organizaciones y 1250 intelectuales simpatizaban con la idea ( aunque no colaboraban con ell ). El motor de este comité era el francés Louis Couturat, quien tuvo contactos con Zamenhof.

    En  octubre se reunió el “Comité de la Delegación”, con doce miembtos, que se ocupariían de los diversos proyectos para elegir uno de entre ellos. Finalmente parte del Comité ( más de la mitad de los miembros no estuvieron físicamente) decidieron adoptar el Esperanto con algunos cambios, que proponía un autor desconocido autodenominado “Ido”. El Comité se desolvió, el Comité Lingüístico de Esperanto rechazó el proyecto “Ido”. Solo relativamente pocos esperantistas se cambiaron al nuevo proyecto de idioma semiplanificado llamado “ido”, pero no obstante fue suficiente para hacer del “ido” el segundo más exitoso proyecto en la historia.

    Un rol aparte jugó Louis De Beaufront. Desde los años 1890 él era una persona destacada en el movimiento esperantista francés. De Beaufront ( cuyo nombre verdadero era Louis Chevreux) editó libros para aprender el idioma, hizo propaganda ( él tiene la culpa de la estrella verde) y conquistó a simpatizantes entre los intelectuales eminentes para el Esperanto. Pero también el culto al Maestro y el uso de la “idea interna”  para hacerse importante en el movimiento, pertenecen a este período. .

    Después de 1900 otros franceses tomaron posiciones de importancia. De Beaufront se sintió injustamente tratado. Ya en 1905 él tenía contactos secretos con Louis Couturat. Courturat creía que los esperantistas aceptarían los cambios propuestos por él, si un esperantista reconocido los apoyara. Así el proyecto de reforma se creo fundamentalmente de la colaboración de Couturat y De Beaufront. El folleto “ido” presentado ante el Comité es de autoría de De Beaufront. Hubo una gran consternación entre los esperantistas, cuando De Beaufront apoya al “ido” ante la Comisión. A causa de un error de Couturat, De Beaufront debió en mayo de 1908 reconocer que era él el desconocido “ido”. Couturat envió cartas a De Beaufront y a Jespersen, pero confundió los sobres. Jespersen, recibiendo la carta para De Beaufront, descubrió el complot y obligó a sus propios colegas confesar que De Beaufront era “Ido”.

    traducido de www.lernu.net por Héctor Campos; autor del texto Ziko van Dijk. Nota: Ido es esperanto ssignifica “hijo o descendiente de”

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  • Aplicación Cursos

    Gramática Fundamental

    (DE LA OBRA “FUNDAMENTO DE ESPERANTO” DEL DR. L. L. ZAMENHOF)

    1.- El Esperanto sólo posee el artículo determinado ” LA” igual para todos los géneros, números y casos. Carece de artículo indeterminado.

    2.- El nombre sustantivo termina en o. Para formar el plural se añade una j al singular. La lengua solo tiene dos casos: nominativo y acusativo. Este último se forma añadiendo una n al nominativo. Los demás casos se forman con preposiciones: el genitivo con de (de), el dativo con al (a), el ablativo con kun(con) o con otras preposiciones, según el sentido.

    3.- El adjetivo termina en a. Sus casos y números se forman como en los substantivos. El grado comparativo se forma con la palabra pli ( más) y el superlativo con la palabra plej (el más). El “que” del comparativo se traduce por ol, y el “de” del superlativo por el.

    4.- Los adjetivos numerales cardinales son invariables: unu(1), du( 2), tri(3), kvar (4), kvin (5), ses (6), sep (7), ok (8), naŭ(9), dek (10), cent (100), mil (1000). Las decenas y centenas se forman por la simple reunión de los mencionados numerales. A los adjetivos numerales cardinales se añade:

    • la terminación a del adjetivo para formar los numerales ordinales;
    • obl para los múltiplos;
    • on para los fraccionarios;
    • op para los colectivos.
    • Po antes de los cardinales forma los distributivos.

    5.- Los pronombres personales son : mi (yo), vi (tú, Ud., Uds., vosotros, vosotras), li (él), ŝi (ella), ĝi (él, ella, ello para animales o cosas), si (se, si reflexivo), ni (nosotros, nosotras), ili ( ellos, ellas), oni ( se, uno). Añadiéndoles la terminación a del adjetivo se forman los adjetivos o pronombres posesivos. Los pronombres se declinan como substantivos.

    6.- El verbo es invariable en las personas y en los números. El presentetermina en as, el pasado en is, el futuro en os, el condicional en us, el imperativo en u y el infinitivo en i. Los participios activos en ant el presente, en int el pasado y en ont el futuro. Los participios pasivos , en at el presente, en it el pasado y en ot el futuro. La voz pasiva se forma con el verbo esti (ser) y el participio pasivo del verbo que se conjuga. El “de” o el “por” del ablativo agente se traduce por de.

    7. El adverbio termina en e. Sus grados de comparación se forman como los del adjetivo.

    8. Todas las preposiciones rigen, por sí mismas, el nominativo.

    9. Toda palabra se pronuncia del mismo modo como se escribe.

    10. El acento tónico cae siempre sobre la penúltima sílaba.

    11. Las palabras compuestas se forman por la simple reunión de los elementos que las forman. En ellas la palabra fundamental va siempre al final. Los afijos y terminaciones se consideran como palabras.

    12. Si en la frase ya hay una palabra negativa se suprime el adverbio ne (no).

    13. La palabra que indica el lugar adonde se va, lleva la terminación del acusativo.

    14. Toda preposición tiene en Esperanto, un sentido invariable y bien determinado, que fija su empleo. No obstante, cuando el sentido que queremos expresar no indica con toda claridad qué preposición debemos emplear, usaremos la preposición je, que no tiene significado propio. Esta regla no daña a la claridad, pues tales casos, todas las lenguas emplean cualquier preposición, sin más norma que la costumbre. En vez de je se puede emplear también el acusativo, si no crea ambigüedad.

    15. Las palabras “extranjeras”, o sea, que la mayoría de las lenguas han sacado de un mismo origen, no sufren alteración al pasar al Esperanto, pero adoptan su ortografía y sus terminaciones. Sin embargo, de las distintas palabras derivadas de una misma raíz, es de preferible emplear inalterada solamente la palabra fundamental, y tomar las demás según las reglas del Esperanto.

    16. Las terminaciones a del artículo y o del sustantivo en singular pueden suprimirse, substituyéndolas con un apóstrofo.

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  • Historia

    La Reconstrucción del Movimiento Esperantista ( 1919 – 1929)

    Después de la guerra de 1914-1918 los europeos – las mayoría de los esperantistas siempre vivieron y viven en ese continente – encontraron casi un nuevo mundo. Eso clarifica las esperanzas absolutamente optimistas del próximo “triunfo final del Esperanto”, Ciertamente, el número de miembros de las asociaciones esperantistas crecían rápidamente, pero nunca la comunidad esperantistas alcanzó de alguna manera el carácter de un movimiento masivo. En 1925 UEA alcanzó el record hasta ahora no vencido de 9.424 miembros individuales

    Durante el Congreso Mundial de Praga en 1921, se fundó Sennacieca Asocio Tutmonda. Allí se reunieron los esperantistas de izquierda ( socialistas, comunistas, socialdemócratas, etc. ), que no se contentaban con la “neutralidad” de UEA. A consecuencia de la grandeza de SAT ( 1.064 miemrbos en 1922, 6.500 en 1929) verdaderamente pudo sentirse como un ente competidor de UEA. Actualmente, cuando SAT tiene ( según se dice) “cerca de 2.000″ miembros, la mayoría de los miembros de SAT son a la vez miembros de UEA y ven el SAT una especie de sección especial ( “trabajadores”).

    En 1920 comenzó a funcionar La Liga de las Naciones en Ginebra. El Esperanto era representado ahi por Edmond Privat. Apesar del reporte positivo del Secretario General Asistente de las Liga de Las Naciones, el éxito en esta organización fueron algo pequeños. Desilusionada UEA no continuó actuando ahi.

    Un nuevo medio de comunicación fue en ese tiempo la radio, que popularizó después de la guerra mundial. Las primeras pruebas con el Esperanto fueron realizadas en 1922 (Newark/USA y Londres).

    La crisis económica mundial desde 1929 golpeó también la comunidad esperantista. Muchos esperantistas no pudieron pagar más sus cuotas, se dificultó viajar ( aunque eso no era tan masivo como actualmente).

    de www.lernu.net  por Ziko van Dijk

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  • Aplicación Historia

    La Época Fundacional (1900-1918)

    Después de la Exposición Mundial de 1900 en París, donde se buscó también simpatizantes por el Esperanto, el movimiento creció considerablemente. Se ganó franceses con un status social algo alto, pero también en otros países hubo progresos. Se fundaron Asociaciones Nacionales por ejemplo en Suiza(1902), México (1903), Reino Unido (1904), Bélgica, Holanda (1905), Dinamarca, Alemania, Suecia, Japón (1906), Finlandia, Irlanda(1907), Austria-Hungría de habla alemana, Estados Unidos (1908), China (1909), Nueva Zelanda, Australia, Hungría, Noruega (1910/1911). Se comenzó a saber de clubes en Santiago de Chile(1903), Boston, Montevideo (1905), Pretoria, Samos (1906), Jerusalén(1907. Se crearon asociaciones de especialistas ( por ejemplos católicos, científicos, scouts, médicos), y varias revistas.

    Consideremos que los esperantistas fuera de Europaeran, en la mayoría de los casos, hijos de europeos. Sólo en los años 20 más y más de no europeos aprendieron Esperanto.

    El Primer Congreso Mundial de Esperanto de 1905, en Boulogne-sur-mer, no fue la primera reunión esperantista, pero no obstante sobresale por su relativa grandeza (688 participantes de 30 países).

    1908 es el año más importante en esta época: Durante la crisis del Ido se fundo en Ginebra la Asociación Mundial de Esperanto. Su fundador y redactor de la revista Esperanto era el joven suizo HéctorHodler.

    La tendencia completamente positiva se rompe por la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Las fronteras se cerraron, y la correspondencia se dificultó. Aunque los miembros disminuyeron, UEA por medio del puente de correspondencia posibilitó los contactos entre los personas de diversas nacionalidades.

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  • Historia Historio

    Los Primeros Años del Esperanto (1887-1900)

    En julio de 1887 apareció en Varsovia, el primer libro sobre nuestro idioma: “Internacia Lingvo. Antaŭparolo kaj Plena Lernolibro” del doctor Esperanto. El autor era un joven oculista que usó el seudónimo porque temía por su reputación. Lejzer Ludwik Zamenhof debió trabajar mucho y ahorrar una gran suma de dinero para efectuar la propaganda para su proyecto.

    En 1889, editó una guía de direcciones con casi 1000 direcciones, lo que era mucho menos de lo que él esperaba al comienco. Sin embargo continuó trabajando. El mismo año apareció la primera revista esperantista, llamada “La Esperantisto” de Nurenberg, (Alemania), en 1985 apareció “Lingvo Internacia” en Upsala (Suecia). Es digna de mencionarse la primera obra traducida “Hamlet” de Shakespeare. El traductor fué Zamenhof, que usó la versión alemana, pues apenas hablaba inglés, como base para
    la traducción. No es difícil encontrar los muchos errores de la traducción del Hamlet de Zamenhof, pero no podemos olvidar que el Esperanto era entonces un idioma joven aún, y poco evolucionada. Aparecieron cada vez más y más lecturas para la comunidad esperantista.

    En 1894 se realizó una votación entre los suscriptores de “La Esperantisto”, porque no pocos se estaban ocupando de propiciar reformas al idioma. La mayoría de los votantes decidieron dejar el Esperanto sin cambio alguno. Entre los reformistas, como consecuencia de la votación,  muchos abandonaron el Esperanto, pero por lo general, permitió por otra parte dar estabilidad a la comunidad esperantista.

    Entre 1888 y 1893 comenzaron los grupos locales en Moscú, Peterburgo, Vilna, Varsovia, Helsinki, Munich, Nurenberg, Málaga, Upsala, Göteborg y Sofia. Solo en 1898 se fundó en Francia la primera asociación nacional: La Societo por la Propagando de Esperanto, que era en la intención internacional, pero en la práctica, sólo francesa.

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  • Opiniones

    Reacciones Psicológicas al Esperanto

    El siguiente ensayo de Claude Piron apareció por primera vez en la serie en francés Documents sur l’espéranto

    1. Reacciones variadas

    Para un psicólogo que investiga las reacciones a la palabra Esperanto hay dos cosas inmediatamente evidentes: un alto porcentaje de los preguntados por el tema tienen un montón de cosas que decir sobre el mismo; y consideran evidentes en sí mismas, e incluso citan en muchos casos sin que se les pida diversas declaraciones que son contrarias a la realidad verificable. Por ejemplo: Nadie ha escrito nunca una novela en Esperanto, o el Esperanto es un idioma que nadie habla, o ningún niño lo usa como lengua materna, etc. Tales convicciones están muy bien ilustradas en una carta a la revista Time de Peter Wells, de Singapur:

    El Esperanto no tiene historia cultural, ni literatura nativa, y ningún monolingüe lo habla, ni tampoco tiene hablantes como primer idioma. (Wells, 1987).

    Además, muchos de los encuestados muestran abundantes signos de compromiso emocional. algunos reaccionan con entusiasmo, fervientemente. Pero la mayoría se muestran condescendientes hacia el Esperanto, como si fuese algo obviamente infantil. La persona en cuestión deja muy claro que el Esperanto no hay que tomárselo en serio, y su tono es desdeñoso, irónico o graciosamente condescendiente hacia las almas sencillas que lo aprenden.

    Si, para tener una reacción de control por comparación, el investigador pide al sujeto que dé su opinión sobre el búlgaro o el indonesio de la misma manera, obtiene una respuesta diferente. El sujeto invierte un minuto en contar en un tono de voz totalmente neutra todo lo que tiene que decir sobre ellos, normalmente que no sabe nada.

    El contraste es asombroso. Es mucho más notable cuando se pone a prueba su conocimiento con preguntas precisas sobre literatura, distribución geográfica, sutileza de expresión, etc. Inmediatamente se evidencia que las impresiones del sujeto sobre el Esperanto son casi totalmente erróneas, mucho más que los pequeños atisbos de conocimiento que puede aportar sobre las lenguas de control. ¿Por qué es tan consciente de su incompetencia en un caso y no en el otro?

    Presumiblemente los idiomas como el búlgaro y el indonesio se ven como pertenecientes al mundo de los hechos, mientras que el Esperanto se siente como una propuesta. Uno se inclina ante los hechos. Al enfrentarse a una propuesta uno se siente en la necesidad de dar un sí o un no y luego defender ese punto de vista. Pero ¿por qué el Esperanto no se ve como perteneciente al mundo de los hechos? Y ¿por qué la reacción es tan emocional con tanta frecuencia? Esta implicación en el ámbito emocional no está limitada a las conversaciones individuales, como testimonia la siguiente cita sacada de un artículo sobre la enseñanza del latín, expresado en un tono neutral e informativo en lo no concerniente al Esperanto:

    Gloire donc au latin, et à bas l’espéranto, mixture aux relents d’artifice et aux espérances déçues! (G.P., 1985).

    [¡Gloria, pues, al latín, y abajo el Esperanto, ese pozo negro de artificialidad y esperanzas traicionadas!]

    Esa declaración, desgajada del resto del texto, parece un exabrupto que aparece inesperadamente de no se sabe qué clase de profundidades emocionales. ¿Por qué ocurre?

    2. Mecanismos de defensa

    Al analizarlas, la clase de declaraciones sobre el Esperanto o el más amplio campo de la comunicación internacional que puede obtenerse al invitar a la gente a hablar con libertad sobre el tema, o al sacarse a colación en reuniones oficiales dedicadas a esta cuestión, se ve que se caracterizan por la acción de lo que llamamos mecanismos de defensa. Este es el nombre dado a la táctica organizada inconscientemente para evitar enfrentarse a una realidad que se siente amenazadora (Freud, Anna, 1937). He aquí algunos ejemplos:

    (a) Negación. El Esperanto se considera inexistente en situaciones donde sería lógico tenerlo en cuenta. Por ejemplo, el volumen Le Langage (la lengua) de la serie enciclopédica La Pléiade (Martinet, 1968) que trata en 1525 páginas todo desde slang (habla vulgar) y pidgin (idiomas mezclados) a traducción y afasia, no contiene ninguna mención, ni incluso un sencillo párrafo, al sorprendente fenómeno de que un idioma conocido sólo por una persona hace cien años esté en uso hoy en más de cien países. Igualmente, la experiencia acumulada del Esperanto como idioma de conferencias es considerable: en 1986 no hubo ni un solo día en que no hubiese en algún lugar del mundo un congreso, reunión o conferencia internacional en que el Esperanto era el idioma de trabajo (la lista apareció en Heroldo de Esperanto el 20 de marzo de 1986). Cuando las Naciones Unidas, por ejemplo, realiza un análisis detallado de los problemas que aparecen en la comunicación lingüística, sería razonable considerar esta experiencia, incluso para rechazarla, después de un examen, en términos explícitos. Pero esto no es lo que ocurre (King et al, 1977; Allen et al, 1980; Piron, 1980).

    Incluso un lingüista que considera precisamente la clase de comunicación que se realiza a diario a través del Esperanto, aborda la cuestión como si esa experiencia no hubiese ocurrido nunca:

    Mientras los economistas se afanan en crear un eurodólar, ¿por qué no intentamos una euro lengua también? (Lord, 1974, p. 40).

    La primera reacción de un industrial que se enfrenta a un problema de producción es considerar todas las soluciones aplicadas en otros lugares, para averiguar, antes de buscar otra salida, si no hay un sistema en algún sitio que le venga bien. Esta forma de resolver las cosas en la vida diaria no se aplica prácticamente nunca en lo relativo a la comunicación internacional. De hecho nos enfrentamos a una negación de la realidad en el sentido psicológico.

    (b) Proyección: al hecho de atribuir a otra persona los elementos psíquicos que se encuentran en nosotros mismos se llama proyección. Un buen ejemplo lo proporciona la frase:

    Los esfuerzos para diseñar lenguajes universales que se podrían adoptar sin prejuicio y aprendidos sin problemas —idiomas como el Esperanto— representan un noble intento combinados con una ignorancia esencial de lo que es un idioma y cómo funciona. (Laird, 1957, p. 236)

    El Esperanto satisface todos los criterios lingüísticamente aceptados para definir a un idioma (Martinet, 1967, p. 20). Cuando un autor, sin comprobar o sin basar sus opiniones en argumentos reales, comienza desde el principio de que algo no es verdad, ¿acaso no es él el zoquete que quiere ver en los demás? [En “Cómo funciona”, véase el artículo “L’esperanto, una lingua che funziona” por el lingüista italiano Alessandro Bausani (1981)].

    Los rasgos que le marcan como una especie de mutación monstruosa se le atribuyen frecuentemente al Esperanto. Así es como un profesor de lengua americano describe semejante lenguaje (el texto es una traducción de una traducción, pues el original no lo tenemos a mano):

    Un idioma, como el amor y el alma, es algo que es humano y vivo, por difícil que sea de definir: es un producto natural del espíritu de toda una raza, no de un solo individuo. Los idiomas artificiales son repulsivos y grotescos, como la gente que tiene un brazo o pierna de metal, o un marcapasos en el corazón. El Dr. Zamenhof, como el Dr. Frankenstein, creó un monstruo a partir de trozos vivos, y, como Mary Shelley intentó decirnos, nada bueno puede venir de eso. (Arbaiza, 1975, p. 183)

    O, sin justificación, se dice que el Esperanto está:

    orienté vers la suppression graduelle des traditions (Accontini, 1984, p. 5) [orientado hacia una supresión gradual de las tradiciones].

    Tales juicios se activan por los miedos e imaginaciones del subconsciente que se proyectan hacia la lengua: en lugar de estudiarse como una realidad lingüística, literaria, social o psicológica, se trata como una especie de figura onírica motivada por intenciones maléficas, sin percepción de cuán delirante, en el sentido psiquiátrico de la palabra, es tal actitud.

    (c) Racionalización. Los puntos de vista irracionales se justifican por medio de abundantes argumentos convincentes. En otras palabras, como en el modelo de discurso paranoico clásico, los argumentos intelectuales son estrictamente lógicos. Lo único que traiciona su fantasía esencial es la falta de base en la realidad.

    Por ejemplo, al Esperanto se le atribuye un carácter indoeuropeo analítico flexivo, que se explica por el hecho de que Zamenhof, como dicen ellos, sólo sabía lenguas indoeuropeas. Pero ninguna de esas aseveraciones se comprobó con hechos reales:

    • Un lugar importante entre los rasgos del Esperanto lo ocupa su substrato multicultural, en que las contribuciones húngaras y asiáticas han tenido una parte no despreciable (la actividad literaria en el idioma Esperanto entre las dos Guerras Mundiales se desarrolló en gran proporción en ambiente húngaro, la llamada Escuela de Budapest; el húngaro no es indoeuropeo).

    • Zamenhof conocía bien un idioma no indoeuropeo: el hebreo, y su creación tiene su sello. Por ejemplo, el campo semántico del morfema -ig tiene un equivalente exacto, de entre las lenguas que conoció, sólo en el hebreo. hif’il (Piron, 1984, p. 26).

    • El Esperanto es aglutinante, no flexivo. Las declaraciones en él pueden ser tanto sintéticas como analíticas: es igualmente aceptable decir mi biciklos urben como mi iros al la urbo per biciklo (iré a la ciudad en bicicleta). La investigación de textos muestra que las formas sintéticas son muy frecuentes, y si es verdad que fonética y léxicamente es indo-europeo, no lo es desde el punto de vista estructural: ninguna lengua indoeuropea consta, como el Esperanto, de morfemas estrictamente inalterables.

    (d) Aislamiento. Aislamiento es el nombre que se le da al acto de separar algo de su contexto y hacer juicios ajenos sobre ello. Cuando alguien dice de los idiomas:

    Il arrive aussi qu’il en naisse, mais jamais du néant: l’espéranto est un échec (Malherbe, 1983, p. 368).

    [Resulta que los idiomas también nacen, pero nunca de nada: el Esperanto es un fraude.]

    Se está aislando a la lengua internacional de su contexto histórico y lingüístico. De hecho, el lugar del Esperanto está en una larga cadena de experimentos y meditaciones que se extienden a lo largo de siglos. En el trabajo de Zamenhof su génesis fue gradual, en muchos aspectos parecida a una evolución lingüística, igual que la génesis de un embrión evoca la de la especie; su desarrollo gradual merece su estudio (Waringhien, 1959, pp. 19-49). Por otra parte, los morfemas de que consiste tienen sus raíces en otro idiomas; no son elementos creados de la nada.

    El Esperanto no ha nacido de la nada más que el Creole de Haití. Una lengua aparece en respuesta a una necesidad. Entre los esclavos de varias razas del Caribe cuyas lenguas eran recíprocamente incomprensibles hubo una necesidad de comunicar entre sí, y de esta necesidad apareció un idioma colorido basado grandemente en el de los amos blancos, pero estructuralmente muy diferente. De la misma forma, entre 1880 y 1910 una parte de la población del mundo se moría de ganas de tener contactos en el extranjero y ardía en sed de ampliar sus horizontes culturales, pero encontraba que el aprendizaje de lenguas era imposible en sus circunstancias. Estas personas tomaron el proyecto de Zamenhof y al usarlo lo transformaron en un lenguaje totalmente vivo. Ni el Creole ni el Esperanto nacieron de la nada: nacieron de la misma fuerza socio-psicológica: el deseo de conversar.

    Ahora veamos el siguiente texto:

    Allez prendre un oiseau, un cygne de notre lac par exemple, déplumez-le complètement, arrachez-lui les yeux, substituez à son bec plat celui du vautour ou de l’aigle, greffez sur les moignons de ses pattes les échasses d’une cigogne, mettez dans ses orbites la prunelle du hibou (…); ensuite, inscrivez sur vos bannières, répandez et criez ces mots: “Ceci est l’oiseau universel”, et vous vous ferez une petite idée de la sensation de glacement qu’a produit sur nous cette terri-fiante boucherie, cette vivisection nauséabonde, qu’on n’a cessé de nous prôner sous le nom d’espéranto ou langue universelle. (Cingria, pp. 1-2)

    [Tomemos un pájaro, quizá uno de nuestros cisnes de nuestros parques, desplumémosle por completo, arranquémosle los ojos, substituyamos su pico plano por el de un buitre o un águila, injertemos en los muñones de sus patas los pies de una cigüeña, añadamos los ojos de un búho en sus órbitas y chillemos estas palabras: ¡Contemplad al pájaro universal!, y os haréis una ligera idea del gélido sentimiento que ha creado en nosotros semejante horrible carnicería, esa vivisección nauseabunda que se nos ofrece sin cesar bajo el nombre Esperanto o Lengua Universal.]

    Dejando a un lado el aspecto pintoresco (y ornitológico) de esa cita, y las palabras que revelan el grado de reacción emocional ( terrible carnicería, vivisección nauseabunda, etc.), sólo quedan dos críticas:

    1. El Esperanto resulta de la intervención humana en algo vivo;

    2. se trata de un idioma heterogéneo.

    La conclusión anterior del autor es racional sólo bajo tres condiciones:

    que un idioma es un ser vivo, como un animal;

    que la intervención humana en algo vivo es invariablemente perniciosa;

    que un idioma heterogéneo es inadecuado para la comunicación.

    Mesmerizado por esta visión alucinante, el autor aísla su visión de esas consideraciones. Se le escapa que asimilar un idioma a una entidad viva no es más que una metáfora que no se debe llevar demasiado lejos. El pájaro que menciona habría sufrido terriblemente, pero cuando la ortografía holandesa fue reformada en los años cuarenta, el idioma no lloró ni necesitó anestesia..

    En segundo lugar, el hombre interviene en cosas vivas con resultados excelentes. La hambruna sería mucho más dramática en la India si los nuevos tipos de grano no se hubiesen conseguido producir gracias a la intervención completa y consciente del hombre en la naturaleza. Y ni los perros ni las rosas ni el pan existirían si el hombre no hubiese aplicado intencionadamente sus talentos a las cosas vivas.

    En tercer lugar, si la heterogeneidad fuese condenable, el inglés no funcionaría satisfactoriamente. El análisis lingüístico muestra que es más heterogéneo que el Esperanto.

    Cuando llegamos a un idioma como el inglés, nos encontramos tratando con varios idiomas empaquetados en uno. (Lord, 1974, p. 73)

    El Esperanto es más homogéneo debido a sus leyes que rigen los elementos absorbidos de otras fuentes son más estrictas. Lo que define la heterogeneidad de algo ensamblado no es la diversidad del origen de los ingredientes, sino la falta de armonía junto a la falta de un núcleo asimilador (como saben todos los que han intentado hacer una mayonesa).

    3. Ansiedad subyacente.

    La función de los mecanismos de defensa es proteger el ego de la ansiedad. Su aparición siempre que se menciona el Esperanto significa que en el fondo de la psique, el lenguaje se siente como amenazador.

    (a) Evitar el cambio en el status quo. En algunos aspectos la resistencia psicológica al Esperanto puede compararse a la oposición encontrada por las ideas de Cristóbal Colón y Galileo: un mundo estable, bien ordenado que se vio puesto patas arriba por las nuevas teorías que privaban a la humanidad de sus firmes cimientos milenarios. Igualmente, el Esperanto se ve como revulsivo en un mundo en que cada pueblo tiene su propio idioma, y en que esta herramienta se pasa en masa de una a otra generación, y que ningún individuo tiene el derecho a violar. Ello demuestra que un idioma no es necesariamente el don de siglos pasados, sino que puede ser el resultado de una simple convención. Tomando como criterio de corrección no la conformidad con la autoridad, sino la efectividad de la comunicación, cambia la forma de interrelacionar: donde previamente había un eje vertical, hay ahora uno horizontal. Por ello ataca muchos asuntos profundos sobre los que no se acostumbra a arrojar ninguna luz. Por ejemplo, ¿qué le ocurre a la jerarquía de lenguas? El irlandés, gaélico, holandés francés e inglés no se ven como iguales ante la mente de la gente o en muchos textos oficiales. Si la gente de distintos idiomas utilizasen el Esperanto para comunicar entre sí, esta jerarquía perdería su base.

    (b) El idioma como valor respetado y signo de identidad. Un idioma no es sólo un fenómeno externo social. Está entretejido en nuestra propia personalidad. Absorbí el catalán con la leche de mi madre, decía una persona al ser entrevistada en el curso de una encuesta en la que se basa este análisis.

    Nuestros conceptos llevan una carga emocional que los lingüistas ignoran, pero que es vital para nuestra conducta. El núcleo sentimental del concepto de lengua se aloja en la relación con la madre, que es presumiblemente la razón por la que muchas lenguas étnicas hablan del lenguaje familiar como la lengua materna. Entre el bebé que puede expresar su desagrado sólo por medio del llanto, y a menudo recibe una respuesta inadecuada o torpe, y el niño de tres años que utiliza palabras para explicar lo que ha ocurrido ha ocurrido un cambio inmenso que al niño le parece milagroso.

    Éramos demasiado pequeños cuando aprendimos a hablar para ser conscientes de que se trataba de un simple proceso diario de aprendizaje. Nos parecía una especie de don mágico, un juguete divino. Antes no podíamos explicar nada, y ahora, sin saber porqué, nos encontramos en posesión de un talismán que realiza toda clase de milagros y enriquece hasta un nivel sin precedentes aquello sin lo que la vida sería imposible: las relaciones personales.

    La necesidad de sentirse comprendido es una de las exigencias básicas del niño. Bien, sin lenguaje ¿qué quedaría? Las actitudes de los padres, seguidas por una duradera influencia de la escuela, que presenta el lenguaje como algo invencible y también la llave de todos los tesoros literarios, no hace más que aumentar el núcleo sentimental. Asegurar en este contexto que un idioma inventado por alguien considerado contemporáneo —el Esperanto es generalmente confundido con el proyecto de Zamenhof— puede funcionar igual de bien que la lengua nativa de uno es un insulto, es hacer desaparecer el estatus de un talismán mágico que siempre queda en las profundidades de la psique incluso si a un nivel consciente lo consideramos más racionalmente. Es un sacrilegio intolerable. Es presumiblemente para evitar esa ofensa por lo que algunos hablantes del Esperanto, debido a una transferencia psicológica bastante comprensible, dicen que la obra de Zamenhof es inexplicable en sí misma, y debe atribuirse a la inspiración de algo sobrehumano.

    En realidad, cuando se examinan las reacciones psicológicas evocadas por la palabra Esperanto, uno no puede dejar de asombrarse por el número de gente incapaz de tolerar la idea de que el lenguaje puede ser, en algunos aspectos, mejor que su lengua nativa. Esta reacción deriva de una tendencia a identificar al lenguaje con la persona: mi lengua es my pueblo, mi lengua soy yo; si mi idioma es inferior, mi pueblo es inferior, y yo soy inferior. Al declarar a priori que el Esperanto no vale nada y pronunciar esta afirmación como evidente por sí misma, uno está salvado. Este artificio es profundamente humano y perfectamente comprensible, pero no es aceptable desde un punto de vista científico.

    (c) Miedos varios. Cuando se examinan las reacciones al Esperanto por medio de un discurso clínico, se revela toda clase de miedos que no se pueden discutir en detalle. Me limitaré a siete tan sólo:

    1. Miedo al riesgo. Puesto que ningún organismo oficial, ninguna institución prestigiosa ha reconocido el valor del Esperanto, salir en favor del mismo es adoptar una actitud que está alejada de la que parece ser oficial. Es menos arriesgado vomitar lo que dice todo el mundo, que parece estar en la línea de la autoridad y de la élite intelectual.

    2. Miedo a contactos directos. Hay algo confortante en la comunicación por medio de la traducción o un idioma demasiado imperfectamente comprendido para capacitar un intercambio directo de ideas en detalle y con sutileza. Una reunión, en condiciones de comunicación perfectamente clara y eficaz con actitudes radicalmente diferentes a las nuestras puede ser una experiencia sobrecogedora y peligrosamente confusa. Este miedo está justificado porque el Esperanto existe en medio de nosotros con un nivel más cercano a la expresión espontánea que en otros idiomas. Un joven japonés que fue a dar la vuelta al mundo y conoció en cada etapa hablantes de Esperanto locales nos cuenta lo que le impresionaban estos diálogos directos con gente que, debido a que eran ellos mismos y podían decirlo, alteraban la perspectiva étnica de su visión del mundo. (Deguti, 1973).

    3. Miedo de la regresión infantil. Lo sencillo se confunde con lo demasiado simplificado o infantil, lo que da origen a la noción de que el Esperanto no puede utilizarse para expresar pensamientos auténticamente adultos al mayor nivel de abstracción. Por ello el factor de simplicidad es aislado de su complemento —que modifica totalmente la situación—, es decir, posibilidades ilimitadas de combinación. Por ejemplo, la terminación -a, que significa adjetivo en Esperanto, es mucho más sencillo que los muchos sufijos franceses (y españoles) que cumplen con la misma función, pero frecuentemente hace la expresión exacta posible, mientras que en muchos substantivos en francés (y en español) no tienen forma adjetiva. Por ejemplo, insécurité (inglés insecure, Esperanto nesekura, español inseguro); francés fait (inglés factual, Esperanto fakta, español actual); francés Etats-Unis (español estadounidense), Esperanto usona, que el Esperanto diferencia de Amerika y Nordamerika; o pays (además, nacia: de la nación, es diferente de landa: del país, de la tierra), y así sucesivamente.

    4. Miedo a la transparencia. Se imagina que el Esperanto dotaría al pensamiento de una claridad intolerable:

      L’élément affectif si important dans le langage trouve difficilement sa place dans cette langue où tout est explicite, cette langue “plus précise que la pensée”. (Burney, 1966, p. 94).

      [El elemento afectivo, tan importante en el idioma, encuentra con dificultad su lugar en esta lengua en que todo está explícito, esta lengua más precisa que el pensamiento].

      Es en realidad igual de posible ser inexacto en Esperanto que en cualquier otra lengua, aunque sea más fácil y frecuente hablar con claridad en la lengua de Zamenhof.

    5. Miedo a la inferioridad ligada a la facilidad . Una solución más complicada al problema se cree más valiosa que una sencilla. Escoger la difícil satisface una especie de deseo de dominar que proporciona un sentimiento consolador y motivador de la importancia propia.

    6. Miedo a la heterogeneidad. Es una forma especial de la condición conocida clásicamente como ansiedad por fragmentación. Debido a que es fácil para un hombre identificarse con un idioma, el Esperanto anima la proyección sobre sí de emociones relacionadas con toda la personalidad. Ahora bien, esto se siente a nivel subconsciente como una estructura frágil formada a partir de elementos contradictorios entre sí en peligro continuo de desplomarse. Como símbolo de algo insuficientemente fuerte, construido con elementos demasiado dispersos, el Esperanto es algo que asusta.

    7. Miedo a rebajar los niveles y destrucción. El Esperanto se percibe como una apisonadora que aplasta y mata todo lo que pilla, igualando todas las diferencias culturales. Así, los elementos psíquicos que pertenecen o bien a lo que Freud llamó deseo de muerte o al núcleo afectivo subconsciente llamado automaton por Charles Baudouin se proyecta contra el idioma de Zamenhof. (Baudouin, 1950, pp. 225-229).

    4. Conclusión: la función de resistencia psicológica.

    La razón para las reacciones emocionales señaladas al principio de este estudio ahora se ha hecho más clara: la persona afectada tiene miedo. Está aterrorizada por la idea de que el sagrado tesoro que brilla con belleza sobrenatural en lo más profundo de su psique, a lo que nada está permitido sobrepasar: la lengua materna, símbolo de su identidad, podría desgarrarse o deteriorarse. Como el pájaro encerrado en una habitación que, invadido por el pánico, no deja de estrellarse contra las paredes y no ve la puerta abierta cercana, él también carece de la serenidad necesaria para echar una mirada tranquila a lo que, después de todo, es el Esperanto, que parece violar el mismo concepto de lenguaje. Está atrapado en un círculo vicioso: para dejar de estar asustado debería haber mirado a la realidad directamente, pero para eso debe antes dejar de estar asustado.

    Esta especie de reacción, ilógica pero típica en la psicología humana, no ocurre sin la intervención de factores políticos y sociales iniciados y extendidos por los medios de comunicación masivos, pero que no podemos analizar aquí (ya he tratado de ellos antes, véase Piron, 1986, pp. 22-28 y 34-36). Sugieren una influencia subliminal comparable a las de la publicidad y propaganda política, basada en la desinformación involuntaria que se ha estado reproduciendo automáticamente desde hace un siglo. No hay otra forma de explicar porqué sucede que los niños y adolescentes nunca muestran la reacción a priori negativa que se ve en los adultos, aunque todos los elementos psicológicos que disparan los mecanismos de defensa de éstos están presentes en aquellos igualmente.

    Manipulado por sus miedos subconscientes, el hombre del siglo XX no ve que antes de emitir un juicio sobre el Esperanto es necesario tener conocimiento de una serie de hechos. Esto puede ser lamentable. Pero desde un punto de vista histórico puede verse que estas reacciones han tenido un efecto positivo. La aceptación general instantánea del embrión de lengua ensamblado por Zamenhof se habría sometido a tensiones de las que no habría salido vivo. En aquella etapa era demasiado delicado, demasiado incompleto. Necesitaba un periodo de vida en un ambiente limitado pero multicultural para los ajustes necesarios se realizaran, para que se definiesen las áreas semánticas, para que sus puntos débiles se corrigiesen con naturalidad, a través del uso.

    Por otra parte, las relaciones lingüísticas son siempre relaciones del fuerte hacia el débil. La idea de substituirlas por unas relaciones igualitarias que permitan el mismo estatus a las más pequeñas y débiles de las lenguas que a las de los gigantes económicos y culturales ha sido demasiado espeluznantes para que la humanidad pudiese ajustarse con la suficiente seguridad y rapidez. Las transformaciones en los modelos generales de pensamiento requieren una asimilación gradual.

    De un siglo de desafíos, de ataques políticos e intelectuales, el Esperanto ha emergido notablemente fuerte, flexible, refinado. Está caracterizado por una personalidad firmemente asentada, como el francés de la época de Rabelais. Este hecho es aún negado por la mayor parte de la gente, pero siempre a priori. cuando un escritor se basa en el examen de documentos o en la observación del Esperanto en el uso práctico, reconoce su enorme vitalidad. Mientras que la resistencia social y psicológica al Esperanto ha sido muy fuerte durante mucho tiempo, hoy en día parece que su triunfante superioridad está perdiendo fuelle y se está rindiendo. ¿No será porque ha dejado de cumplir con su función?

    REFERENCIAS

    1. Accontini, Domenico. 1984. “Les interventions”. In Contri, Manlio, “Eliminer la tour de Babel”, Bulletin européen, 1984, 7.

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    3. Arbaiza, M. D. 1975. Foreign Language Annals (Anales de idiomas extranjeros), 1975, 8.

    4. Baudouin, Charles. 1950. De l’instinct à l’esprit. Paris: Desclée de Brouwer

    5. Bausani, Alessandro. 1981. “L’esperanto, una lingua che funziona”. Affari sociali internazionali, 1981, 1, reimpreso en L’esperanto, 1982, 3, pp. 32-36.

    6. Burney, Pierre. 1966. Les langues internationales, second edition. Paris: Presses universitaires de France.

    7. Cingria, C.-A. A propos de la langue espéranto dite langue universelle. Geneva: Voile latine. Folleto no numerado ESP-366 en el Center for Documentation and Study of International Language, Municipal Library, La Chaux-de-Fonds, Switzerland.

    8. Freud, Anna. 1937. The Ego and the Mechanisms of Defense. London: Hogarth.

    9. Freud, Sigmund. 1920. Jenseits des Lustprinzips. Complete Works, vol. 18. London: Hogarth.

    10. G.P. 1985. “Cicéron est mort, vive Donaldus Anas”. Vingt-quatre heures, 25 March 1985

    11. King, C. E., A. S. Bryntsev and E. D. Sohm. 1977. The Implications of Additional Languages in the United Nations System. New York: UN, document A/32/237.

    12. Deguti Kiotaro. 1973. My Travels in Esperanto-land. Kameoka: Oomoto.

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    17. Martinet, André (ed.). 1968. Le langage. Paris: Gallimard.

    18. Piron, Claude. 1980. “Problèmes de communication linguistique aux Nations Unies et dans les institutions apparentées”. Language Problems and Language Planning, 1980, 4, 3 (fall), pp. 224-237.

    19. —. 1984. “Contribution à l’étude des apports du yiddish à l’espéranto”. Jewish Language Review, 1984, 4, pp. 15-29.

    20. —. 1986. “Espéranto: l’image et la réalité”.

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    22. Waringhien, Gaston. 1959. Lingvo kaj vivo. La Laguna: Régulo-Pérez.

    23. Wells, Peter. 1987. “Aspiring to Esperanto”. Letter in Time magazine, 24 August 1987, p. 3.

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    08 Congreso Chileno de Esperanto – Quilicura – 2012

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  • Historia

    Zamenhof por Zamenhof

    ZamenofEl 21 de febrero de 1905, el autor del esperanto, Lázaro Luis Zamenhof, escribió una carta a Louis Michaux, uno de los dirigentes del movimiento esperantista francés, en la que habla acerca de sí mismo, en una especie de autobiografía intelectual que resulta valiosísima para conocer el ideario del autor del esperanto.

    Estimado señor:

    Me pide que le dé detalles acerca de mí y de mi vida. Lo haré con mucho gusto, pero desgraciadamente es poco lo que podré hacer. He aquí las causas: para las generaciones futuras, mi biografía quizá carezca de interés, pues en efecto, toda mi vida, desde mi más tierna infancia hasta ahora, presenta una serie constante e ininterrumpida de luchas diversas: a) en lo interno, en mí constantemente luchan entre sí diversos ideales y objetivos, y todos son para mí igualmente imperativos, pero conciliarlos entre sí es, por lo general, en extremo difícil, lo cual me atormenta mucho; b) en lo exterior, con frecuencia he debido luchar contra diversos obstáculos, pues mis ideales nunca fueron los de moda y por ello nunca han faltado quienes su burlen o los ataquen. Además de eso, muchos años realicé grandes y tormentosos esfuerzos para ganarme el pan y esa lucha por el pan me ha envenenado mucho la vida. En los últimos años, por fin he logrado que no me falte el pan, pero, ¡ay!, esa larga lucha me ha cansado mucho y ahora, aun sin cumplir los 46 años, me siento como si tuviera 60.

    Acerca de mi batalla interna y mis ideales quisiera y podría contarle muchas cosas. Pero, como ya le dije, si para las generacionesfuturas mi relato quizá tenga algún interés, para la generación actual es por completo inoportuno. Pues desde el principio del relato necesariamente tendría que informar que soy judío, y que todos mis ideales, su surgimiento, su maduración y permanencia, toda la historia de mis constantes luchas internas y externas, todo está indisolublemente ligado a este judaísmo mío. Nunca oculto el hecho de ser judío y todos los esperantistas lo saben; con orgullo me cuento entre ese pueblo, tan antiguo y que tanto ha sufrido y luchado, cuya misión histórica consiste, en mi opinión, en la unificación de las naciones en la búsqueda de “un Dios”, es decir, unos ideales para toda la humanidad; pero en el momento actual de chovinismos nacionales y de un antisemitismo muy difundido, es inoportuno hacer de mi judaísmo tema de discursos públicos y podría dañar a nuestra causa. Y es prácticamente imposible hablar con detalle acerca de mi vida y la historia de mis ideas, sin la repetición constante de mi judaísmo.

    Si yo no fuera un judío del gueto, no me habría venido a la cabeza la Idea de la unificación de la humanidad, o no se me hubiera quedado con tanta obstinación a lo largo de toda mi vida. Nadie puede sentir con más fuerza la desgracia de la desunión humana que un judío del gueto. Nadie siente con mayor fuerza la necesidad de una lengua sin nacionalidad, neutral y humana, que un judío que se ve obligado a orarle a Dios en una lengua muerta desde hace mucho tiempo, que recibe su educación e instrucción en la lengua de un pueblo que lo rechaza, y tiene hermanos de desgracia en todo el mundo con quienes no se puede entender. No tengo el tiempo ni la paciencia para explicarle con detalle la situación de los judíos rusos y la influencia de esta situación en todos mis objetivos y luchas. Simplemente le diré que mi judaísmo es la causa principal de que, desde mi más tierna infancia, me haya entregado por entero a una sola idea y a un solo sueño: al sueño de la unificación de la humanidad.

    Esta idea es la esencia y la meta de toda mi vida. El asunto del esperanto es sólo una parte de esta idea; acerca de la parte restante nunca dejo de pensar y de soñar; y tarde o temprano (quizá muy pronto), cuando el esperanto ya no me necesite, saldré a la luz con un plan para el cual me preparo desde hace tiempo y sobre el cual quizá le escriba en otra ocasión. Este plan (al que llamo “hilelismo”) consiste en la creación de un puente moral, por medio del cual todos los pueblos y las religiones podrían unirse fraternalmente, sin crear nuevos dogmas inventados y sin la necesidad de que los pueblos desechen sus religiones actuales. Mi plan consiste en la creación de esa unidad religiosa, que abarcaría pacíficamente a todas las religiones existentes, del mismo modo en que, por ejemplo, un reino abarca pacíficamente a diversas familias, sin obligar a ninguna de ellas a descartar sus propias tradiciones familiares.

    Pero si mi judaísmo dio origen, fortaleció e hizo que en mí se obstinara el objetivo de la unificación de la humanidad, este mismo judaísmo también me ha creado diversos obstáculos en el camino, presentándome una constante batalla interna, que con frecuencia me atormenta y me fatiga mucho (por lo demás, esta batalla interna me ha atormentado muy fuerte en los últimos cinco años, en los que he debido modificar una y otra vez mis planes sobre el “hilelismo” y hasta ahora no he llegado a una decisión definitiva y duradera).

    Si yo no fuera judío, entonces podría entregarme a mi sueño total y absolutamente; pero, como pertenezco a un pueblo que ha sufrido mucho y que aún ahora sufre terriblemente (en especial en Rusia, donde las quejas constantes de mi infeliz pueblo, terriblemente oprimido y calumniado, me envenenan el alma), con frecuencia me atormenta la idea de que no tengo el derecho moral de trabajar en pro de ideales neutrales, cuando mi pueblo sufre tanto y cuenta con tan pocos luchadores. Además de eso, con frecuencia me digo a mí mismo: “Cuando un judío trabaja por la unificación de la humanidad, sólo se burlarán de él y lo atacarán; dirán que lo hace sólo por egoísmo, por quitarle a naciones más felices los privilegios de que disfrutan en relación con la infeliz y por doquiera perseguida judería. Fortalece la situación de tu propio pueblo, dale a tu pueblo una tierra, una lengua y una gloria, y sólo entonces tendrás el derecho de hablar de la unificación de los pueblos, así como de reformas sociales sólo pueden hablar con éxito los ricos, que ofrecen algo, y no los pobres que lo exigen.”

    Cada vez que me atacaban estos pensamientos se despertaban en mí ambiciones por mi pueblo, siempre perseguido e infeliz en todos los sentidos: yo (por amor a mí mismo ideal principal) me convertía en patriota de mi pueblo. En mi juventud, por mucho tiempo fui un ardiente “sionista” (entonces el sionismo todavía no estaba de moda; yo fui de los primeros pioneros de esta idea y entonces mis compatriotas se mofaron de mí, cuando con ardor juvenil y profunda convicción hablaba de reconstruir la patria judía en Palestina). Trabajé con energía por esa idea y fundé con éxito los primeros grupos sionistas. (Después de tres o cuatro años de enérgico trabajo en favor del sionismo llegué a la convicción de que esa idea no conducía a ninguna meta y por ello la descarté, aunque en mi corazón siempre me siguió siendo querida, como un sueño agradable pero irrealizable; cuando en 1897 surgió el gran movimiento sionista organizado por Herzl, ya no pude afiliarme a él.) Pero incluso cuando era un ardiente sionista, nunca dejé de soñar y trabajar por mi idea principal (la unificación de la humanidad). Yo esperaba que, cuando mi pueblo hubiera encontrado su antiguo hogar y su felicidad, realizaría con éxito su misión histórica, en la que soñaron Moisés y Cristo, y queriéndolo o no, esto tendría que fundar un pueblo y un país ideal, neutral en lo humano, con una lengua neutra y sin nación, y una religión filosóficamente pura y, también, neutralmente humana, y se realizarían las palabras de la Biblia, que todos los pueblos vendrían a Jerusalén para adorar al único y solo “Dios”, y Jerusalén sería un centro que unificaría fraternalmente a toda la humanidad…

    Ya que la mayor parte de mi pueblo (en especial en Rusia) no usa las lenguas locales, sino que habla en una “jerga” especial, judío-alemana (la llamada “yiddish”), que hasta ahora no posee ninguna gramática, hace mucho tiempo dediqué cerca de dos años a la investigación básica de esa jerga; investigué todas sus leyes y elaboré su gramática (que, sin embargo, no he publicado). Después, sin embargo, también descarté esta actividad, pues en mi opinión, despertar un patriotismo casi nacionalista entre los judíos podría ser dañino para ellos mismos y para la idea de la unificación de la humanidad.

    Hubo un tiempo en que pensé que todos los habitantes de un país deberían tener una sola religión y hablar un solo idioma. También quise empezar a propagar esta idea, pero pronto la descarté pues me convencí de que no era buena.

    No puedo contarle a usted toda la historia de mis ideas y objetivos, pues, en primer lugar, eso me exigiría mucho tiempo, y en segundo, no es de interés para usted, ni le daría material para un discurso público. Le he contado a usted algo personal, para que usted tenga una idea aproximada de mi vida; pero no se debe de hablar de ello en público. Sólo quiero decirle que, aunque desde mi más tierna infancia en mí siempre ha dominado el “hombre”, sin embargo, debido a la desgraciada situación de mi pueblo, en mi corazón con frecuencia se despierta el “patriota”, que lucha terriblemente contra el “hombre”. En los últimos diez años, el “hombre” y el “patriota” poco a poco han hecho las paces en mi corazón en la forma del “hilelismo”, al que ya hice alusión y cuya esencia posiblemente publique en uno o dos años. Hace cuatro años publiqué un libro sobre el hilelismo, dirigido especialmente a los judíos rusos y escrito en lengua rusa (bajo el muy secreto pseudónimo de “Homo sum”), pero casi nadie sabe acerca de esta obra, ya que no la mandé a ninguna revista y sólo ha circulado como “ballon d’essai” entre un reducido número de hombres inteligentes. La opinión que escuché acerca de este libro me servirá de experiencia para la futura y definitiva formación de mi idea, que en algunos años pienso presentar a los intelectuales de todas las naciones y religiones.

    De los pocos ejemplos que le he dado, usted verá que la historia de mis ideas definitivamente no puede servir de tema para su discurso público. Por eso guardo silencio y sólo le daré algunos datos secos de mi biografía. (Estos datos se los doy no como una carta abierta, sino sólo en privado, como material; tome de ellos los que considere útiles.)

    Nací en Byalistok, el 15 de diciembre de 1859. Mi padre (que aún vive) y mi abuelo fueron profesores de idiomas. La lengua humana siempre fue para mí el objeto más querido del mundo. La lengua que más amé era en la que fui educado, es decir, la rusa; la estudié con el mayor deleite; soñaba con convertirme en un gran poeta ruso (en mi infancia escribí diversos poemas y a los diez años escribí una tragedia en cinco actos). Con placer estudiaba también otros idiomas, pero éstos siempre me interesaron más en la teoría que en la práctica; y como nunca tuve la posibilidad de ejercitarme en ellos, y como siempre leía nada más con los ojos y no con la boca, por ello sólo hablo fluidamente tres idiomas (ruso, polaco y alemán); la lengua francesa la leo con fluidez pero la hablo muy poco y mal; además de esto, en diversos momentos estudié cerca de otros ocho idiomas, que conozco muy poco y sólo en teoría.

    En mi infancia amaba con pasión la lengua rusa y todo el reino ruso; pero pronto me convencí de que a mi amor le pagaban con odio; que los dueños exclusivos de esa lengua y de ese país eran aquellos hombres que veían en mí sólo a un extranjero sin derechos (aunque yo, mis abuelos y mis tatarabuelos nacimos y trabajamos en este país); todos odian, desdeñan y oprimen a mis hermanos; vi que también todas las demás razas que vivían en mi ciudad se odiaban y perseguían entre sí… y yo sufría mucho por todo esto y empecé a soñar en un tiempo feliz, en el que desaparecerían todos los odios nacionales, cuando existiría una lengua y un país pertenecientes en todo derecho a todos sus hablantes y habitantes, cuando los hombres se comprendieran y amaran unos a los otros.

    En el año de 1869 entré en el liceo real de Byalistok, pero tuve que abandonarlo dos meses después por una grave enfermedad (en mi infancia fui muy enfermizo). En 1870 volví a entrar y estudié con grandes éxitos. (Debo señalar que en los nueve años de mi instrucción en el liceo, tanto en Byalistok como después en Varsovia, siempre fui el primero de mi clase. Los profesores me consideraban muy capaz y mis compañeros profetizaban [sin ninguna envidia, sino con muy buena voluntad, ya que nunca tuve enemigos entre mis compañeros] que en la vida yo alcanzaría los mayores éxitos. Esto, sin embargo, no se cumplió y por mucho tiempo tuve que batallar hasta que pude darle a mi familia un modesto pan.)

    En 1873, mis padres se trasladaron a Varsovia, donde mi padre obtuvo el cargo de profesor de alemán en el liceo real. Yo pasé cinco meses en casa para estudiar latín y griego, y después entré en el segundo liceo de lenguas de Varsovia, que terminé en el año de 1879. Entonces viajé a Moscú, y allí entré en la facultad de medicina de la universidad. Mis compañeros de Moscú eran representantes de las más diversas razas, y eso fortaleció en mí la meta de una familia humana unificada.

    Zamenhof 1887Pero pronto la situación económica de mis padres se volvió mala y no pudieron seguir sosteniéndome en Moscú y por ello, en 1881 regresé a Varsovia, entré en la universidad de ahí y la terminé a principios de enero de 1885. Entonces me trasladé a la ciudad de Vejseje para empezar a ejercer como médico. Después de practicar ahí cuatro meses, me convencí de que para mí no era adecuada la práctica de la medicina general, pues yo soy muy impresionable y el sufrimiento de los enfermos (en especial de los moribundos) me atormentaba mucho.

    Entonces regresé a Varsovia y decidí elegir una especialidad más tranquila, es decir, las enfermedades de los ojos. Trabajé seis meses en la sección de oftalmología de un hospital de Varsovia; después estudié un tiempo en las clínicas de Viena (Austria) y, a fines de 1886, empecé a ejercer de oftalmólogo en Varsovia.

    Fue entonces cuando conocí a mi actual esposa, Clara Zilbernik, de Kaunas (en ese tiempo visitaba a su hermana en Varsovia). Me casé el 9 de agosto de 1887. A mi novia le expliqué toda la esencia de mi idea y los planes de mi actividad futura. Y le pregunté si quería unir su destino al mío. Klara ZilbernikElla no sólo estuvo de acuerdo sino que puso a mi entera disposición todo el dinero que poseía, lo que, después de una larga e infructuosa búsqueda de editor, me dio la posibilidad de editar yo mismo (en julio de 1887) mis primeros cuatro folletos (manuales de esperanto en ruso, polaco, alemán y francés). Después publiqué el “Segundo libro”, el “Suplemento”, “La Tormenta de nieve” y “Los hermanos” (obras de Grabowski), la traducción del “Segundo libro” y del “Suplemento”, el Diccionario intermedio alemán, el Diccionario completo ruso, libros de texto en inglés y sueco, la Princesa Mary, los directorios, etcétera, y también di el dinero necesario para publicar las obras de Einstein y de H. Philips. También publiqué muchos anuncios en revistas, distribuí gran número de libros, etcétera.

    El esperanto pronto consumió la mayor parte del dinero de mi esposa; el restante no tardamos en agotarlo, pues los ingresos de mi ejercicio como médico eran terriblemente bajos. A fines de 1889, me quedé sin un centavo.

    Fue muy triste mi vida entonces. Debí dejar Varsovia y buscar el sustento en otro lugar. Mi esposa tuvo que irse con nuestro hijo a casa de su padre y yo viajé (en noviembre de 1889) a la ciudad de Gerson (sur de Rusia), donde no había oculistas (sólo había una mujer oculista) y donde por ello esperaba encontrar el sustento para mi familia. Pero mi esperanza me engañó terriblemente: mis ingresos ahí no sólo no me dieron la posibilidad de alimentar a mi familia, sino que incluso para mí mismo no eran suficientes, pese a mi modesta y avara forma de vivir. Simple y literalmente, en muchas ocasiones no tenía que comer y con frecuencia me pasaba sin alimentos. Ni mi esposa ni mis familiares sabían de esto, ya que yo no quería afligir a mi esposa y en mis cartas constantemente la consolaba, diciéndole que me iba muy bien, que tenía muchas esperanzas, y que pronto mandaría por ella, etcétera. Sin embargo, finalmente no pude sostenerme y tuve que confesarle a mi esposa toda mi situación. Yo aún era muy orgulloso para aceptar ayuda económica de alguien; empero, la infelicidad y los constantes ruegos de mi esposa me obligaron a aceptar el apoyo financiero de mi suegro (quien desde entonces y aún ahora nunca me negó su ayuda y gastó mucho dinero en mí) y regresar a Varsovia con la esperanza de que mi ejercicio profesional fuera mejor. En mayo de 1890 regresé a Varsovia.

    Pero también en esta ocasión me engañó la esperanza. Mis ingresos no aumentaron y mis deudas crecieron. Finalmente, sin la posibilidad de seguir esperando, en octubre de 1893 me trasladé con mi familia a la ciudad de Grodno. Ahí mis ingresos eran más altos que en Varsovia y la vida menos cara. Aunque tampoco en Grodno mis ingresos cubrían por completo mis gastos, y tuve que seguir recibiendo la ayuda de mi suegro, sin embargo, aguanté con paciencia durante cuatro años. Per, como mis hijos crecieron, requiriendo una educación más costosa, y la ciudad de Grodno era tan pobre que un oculista allí jamás podría aumentar sus ingresos, tras la constante petición de mi suegro, a fines de 1897 decidí regresar de nuevo a Varsovia y hacer allí el último intento.

    Mi situación anímica era terrible en ese entonces. Sentía muy claramente que ése era mi último intento, y que si en éste tampoco tenía éxito, yo estaría perdido. En el curso de un año casi enloquecí de desesperación. Pero, finalmente, gracias a mi último resquicio de fuerzas, la suerte me empezó a ser más favorable. Pronto mi práctica como oculista empezó a crecer más y más, y ya en 1901 era tan grande que mis ingresos cubrían por completo todos mis gastos. ¡Estaba salvado! Después de muchos años de grandes sufrimientos y luchas, por fin llevaba una vida más tranquila y ahora tengo lo suficiente para el sustento de toda mi familia (aunque, claro, debo vivir en forma muy modesta y contar cada centavo). Vivo en una de las calles más pobres de Varsovia; mis pacientes son personas de escasos recursos que me pagan muy poco. Debo recibir entre 30 y 40 pacientes al día, para obtener de ellos lo que otros doctores tienen con cinco o diez pacientes. Sin embargo, ahora estoy muy satisfecho, pues me gano el pan y no necesito la ayuda de nadie.

    Tengo tres hijos: un varón y dos niñas.

    Ya estoy muy cansado y a usted también lo habré cansado con esta carta tan larga. ¡Adiós!

    P.S. Le dije anteriormente que hablar en público acerca de mi nacionalidad podría ser inoportuno en el momento actual, pues debemos evitar todo aquello que sin necesidad dé origen a grandes disputas. Si usted habla acerca de mi nacionalidad, por favor diga que me considero un judío de Rusia

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