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Historia

Declaración sobre el Esperantismo (1905)

En 1905, durante el primer congreso de esperanto, celebrado en Boulogne-sur-Mer, Francia, se adoptó la declaración sobre el esperantismo, en la que se definen las causas y objetivos del movimiento esperantista. A la fecha sigue siendo válida, por lo que aquí la damos a conocer en su versión completa.

  1. El esperantismo es el esfuerzo por difundir por todo el mundo el uso de una lengua humana neutral que, sin interferir en la vida interna de los pueblos y sin tener como objetivo acabar con las lenguas nacionales existentes, le dé a las personas de distintas naciones la posibilidad de comprenderse entre sí, que pueda servir de lengua pacificadora de las instituciones públicas de aquellos países en los que diversas nacionalidades se enfrentan entre sí a causa del idioma, y en la que puedan publicarse aquellas obras que tengan igual interés para todos los pueblos. Todo otro ideal o esperanza que cualquier esperantista vincule al esperanto será su asunto puramente privado, del cual no responde el esperantismo.

  2. Ya que en nuestros tiempos ningún investigador del mundo duda del hecho de que una lengua internacional sólo podrá ser una lengua artificial, y ya que todas las numerosísimas pruebas realizadas en el curso de los siglos anteriores representan sólo proyectos teóricos y que la única lengua terminada, probada en todos los ámbitos, perfectamente vívida y capaz en todas las relaciones ha resultado ser una sola, esperanto, los amigos de la idea de una lengua internacional, conscientes de que no conducirán a nada las disputas teóricas y que la meta puede alcanzarse sólo por el trabajo práctico, hace tiempo se han agrupado en torno a una sola lengua, esperanto, y trabajan por su difusión y por el enriquecimiento de su literatura.

  3. Ya que el autor de la lengua esperanto desde un principio renunció para siempre a todo derecho personal y privilegio respecto de ese idioma, esperanto no es “propiedad de nadie”, en términos ni materiales ni morales.

  4. El dueño material de esta lengua es el mundo entero y cualquiera que lo desee puede editar cualquier obra en este idioma o acerca de él, usar la lengua para cualquier objetivo posible. Como dueños espirituales de esta lengua siempre serán consideradas aquellas personas reconocidas por el mundo esperantista como los mejores y más talentosos escritores en este idioma.

  5. El esperanto no cuenta con ningún legislador y no depende de ninguna persona en especial. Todas las opiniones y las obras de su creador, al igual que las opiniones y obras de cualquier otro esperantista, son de carácter personal y no son obligatorias para nadie. El único fundamento de la lengua esperanto, obligatorio para siempre y para todos los esperantistas, es la obra “Fundamento de esperanto”, en la cual nadie tiene derecho de hacer cambios. Si alguien se desvía de las reglas y modelos dados en dicha obra, jamás podrá justificarse diciendo que “así lo desea o aconseja el autor del esperanto”. Cualquier idea, que no pueda ser expresada adecuadamente con el material que se encuentra en el “Fundamento de esperanto”, cualquier esperantista tiene el derecho de expresarla en la manera que considere la más justa, al igual que se hace en cualquier otra lengua. Pero, en aras de la plena unidad de la lengua, a todos los esperantistas se les recomienda imitar en todo lo posible el estilo que se encuentra en las obras del creador del esperanto, que es la persona que más ha trabajado por el esperanto y quien mejor conoce su espíritu.

  6. Se llama esperantista a cualquier persona que sabe y usa la lengua esperanto, sin importar con que fin la utilice. A todos los esperantistas se recomienda pertenecer a una sociedad esperantista activa, pero no es obligatorio.

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La Crisis del Ido

En 1901 se fundó en París, la “Delegación para la  adopción de una lengua auxiliar internacional”. Ella elegiría entre varios proyectos de lenguas internacionales planificadas y propondría su uso al público mundial. Seis años después 310 organizaciones y 1250 intelectuales simpatizaban con la idea ( aunque no colaboraban con ell ). El motor de este comité era el francés Louis Couturat, quien tuvo contactos con Zamenhof.

En  octubre se reunió el “Comité de la Delegación”, con doce miembtos, que se ocupariían de los diversos proyectos para elegir uno de entre ellos. Finalmente parte del Comité ( más de la mitad de los miembros no estuvieron físicamente) decidieron adoptar el Esperanto con algunos cambios, que proponía un autor desconocido autodenominado “Ido”. El Comité se desolvió, el Comité Lingüístico de Esperanto rechazó el proyecto “Ido”. Solo relativamente pocos esperantistas se cambiaron al nuevo proyecto de idioma semiplanificado llamado “ido”, pero no obstante fue suficiente para hacer del “ido” el segundo más exitoso proyecto en la historia.

Un rol aparte jugó Louis De Beaufront. Desde los años 1890 él era una persona destacada en el movimiento esperantista francés. De Beaufront ( cuyo nombre verdadero era Louis Chevreux) editó libros para aprender el idioma, hizo propaganda ( él tiene la culpa de la estrella verde) y conquistó a simpatizantes entre los intelectuales eminentes para el Esperanto. Pero también el culto al Maestro y el uso de la “idea interna”  para hacerse importante en el movimiento, pertenecen a este período. .

Después de 1900 otros franceses tomaron posiciones de importancia. De Beaufront se sintió injustamente tratado. Ya en 1905 él tenía contactos secretos con Louis Couturat. Courturat creía que los esperantistas aceptarían los cambios propuestos por él, si un esperantista reconocido los apoyara. Así el proyecto de reforma se creo fundamentalmente de la colaboración de Couturat y De Beaufront. El folleto “ido” presentado ante el Comité es de autoría de De Beaufront. Hubo una gran consternación entre los esperantistas, cuando De Beaufront apoya al “ido” ante la Comisión. A causa de un error de Couturat, De Beaufront debió en mayo de 1908 reconocer que era él el desconocido “ido”. Couturat envió cartas a De Beaufront y a Jespersen, pero confundió los sobres. Jespersen, recibiendo la carta para De Beaufront, descubrió el complot y obligó a sus propios colegas confesar que De Beaufront era “Ido”.

traducido de www.lernu.net por Héctor Campos; autor del texto Ziko van Dijk. Nota: Ido es esperanto ssignifica “hijo o descendiente de”

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La Reconstrucción del Movimiento Esperantista ( 1919 – 1929)

Después de la guerra de 1914-1918 los europeos – las mayoría de los esperantistas siempre vivieron y viven en ese continente – encontraron casi un nuevo mundo. Eso clarifica las esperanzas absolutamente optimistas del próximo “triunfo final del Esperanto”, Ciertamente, el número de miembros de las asociaciones esperantistas crecían rápidamente, pero nunca la comunidad esperantistas alcanzó de alguna manera el carácter de un movimiento masivo. En 1925 UEA alcanzó el record hasta ahora no vencido de 9.424 miembros individuales

Durante el Congreso Mundial de Praga en 1921, se fundó Sennacieca Asocio Tutmonda. Allí se reunieron los esperantistas de izquierda ( socialistas, comunistas, socialdemócratas, etc. ), que no se contentaban con la “neutralidad” de UEA. A consecuencia de la grandeza de SAT ( 1.064 miemrbos en 1922, 6.500 en 1929) verdaderamente pudo sentirse como un ente competidor de UEA. Actualmente, cuando SAT tiene ( según se dice) “cerca de 2.000″ miembros, la mayoría de los miembros de SAT son a la vez miembros de UEA y ven el SAT una especie de sección especial ( “trabajadores”).

En 1920 comenzó a funcionar La Liga de las Naciones en Ginebra. El Esperanto era representado ahi por Edmond Privat. Apesar del reporte positivo del Secretario General Asistente de las Liga de Las Naciones, el éxito en esta organización fueron algo pequeños. Desilusionada UEA no continuó actuando ahi.

Un nuevo medio de comunicación fue en ese tiempo la radio, que popularizó después de la guerra mundial. Las primeras pruebas con el Esperanto fueron realizadas en 1922 (Newark/USA y Londres).

La crisis económica mundial desde 1929 golpeó también la comunidad esperantista. Muchos esperantistas no pudieron pagar más sus cuotas, se dificultó viajar ( aunque eso no era tan masivo como actualmente).

de www.lernu.net  por Ziko van Dijk

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Aplicación Historia

La Época Fundacional (1900-1918)

Después de la Exposición Mundial de 1900 en París, donde se buscó también simpatizantes por el Esperanto, el movimiento creció considerablemente. Se ganó franceses con un status social algo alto, pero también en otros países hubo progresos. Se fundaron Asociaciones Nacionales por ejemplo en Suiza(1902), México (1903), Reino Unido (1904), Bélgica, Holanda (1905), Dinamarca, Alemania, Suecia, Japón (1906), Finlandia, Irlanda(1907), Austria-Hungría de habla alemana, Estados Unidos (1908), China (1909), Nueva Zelanda, Australia, Hungría, Noruega (1910/1911). Se comenzó a saber de clubes en Santiago de Chile(1903), Boston, Montevideo (1905), Pretoria, Samos (1906), Jerusalén(1907. Se crearon asociaciones de especialistas ( por ejemplos católicos, científicos, scouts, médicos), y varias revistas.

Consideremos que los esperantistas fuera de Europaeran, en la mayoría de los casos, hijos de europeos. Sólo en los años 20 más y más de no europeos aprendieron Esperanto.

El Primer Congreso Mundial de Esperanto de 1905, en Boulogne-sur-mer, no fue la primera reunión esperantista, pero no obstante sobresale por su relativa grandeza (688 participantes de 30 países).

1908 es el año más importante en esta época: Durante la crisis del Ido se fundo en Ginebra la Asociación Mundial de Esperanto. Su fundador y redactor de la revista Esperanto era el joven suizo HéctorHodler.

La tendencia completamente positiva se rompe por la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Las fronteras se cerraron, y la correspondencia se dificultó. Aunque los miembros disminuyeron, UEA por medio del puente de correspondencia posibilitó los contactos entre los personas de diversas nacionalidades.

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Los Primeros Años del Esperanto (1887-1900)

En julio de 1887 apareció en Varsovia, el primer libro sobre nuestro idioma: “Internacia Lingvo. Antaŭparolo kaj Plena Lernolibro” del doctor Esperanto. El autor era un joven oculista que usó el seudónimo porque temía por su reputación. Lejzer Ludwik Zamenhof debió trabajar mucho y ahorrar una gran suma de dinero para efectuar la propaganda para su proyecto.

En 1889, editó una guía de direcciones con casi 1000 direcciones, lo que era mucho menos de lo que él esperaba al comienco. Sin embargo continuó trabajando. El mismo año apareció la primera revista esperantista, llamada “La Esperantisto” de Nurenberg, (Alemania), en 1985 apareció “Lingvo Internacia” en Upsala (Suecia). Es digna de mencionarse la primera obra traducida “Hamlet” de Shakespeare. El traductor fué Zamenhof, que usó la versión alemana, pues apenas hablaba inglés, como base para
la traducción. No es difícil encontrar los muchos errores de la traducción del Hamlet de Zamenhof, pero no podemos olvidar que el Esperanto era entonces un idioma joven aún, y poco evolucionada. Aparecieron cada vez más y más lecturas para la comunidad esperantista.

En 1894 se realizó una votación entre los suscriptores de “La Esperantisto”, porque no pocos se estaban ocupando de propiciar reformas al idioma. La mayoría de los votantes decidieron dejar el Esperanto sin cambio alguno. Entre los reformistas, como consecuencia de la votación,  muchos abandonaron el Esperanto, pero por lo general, permitió por otra parte dar estabilidad a la comunidad esperantista.

Entre 1888 y 1893 comenzaron los grupos locales en Moscú, Peterburgo, Vilna, Varsovia, Helsinki, Munich, Nurenberg, Málaga, Upsala, Göteborg y Sofia. Solo en 1898 se fundó en Francia la primera asociación nacional: La Societo por la Propagando de Esperanto, que era en la intención internacional, pero en la práctica, sólo francesa.

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Zamenhof por Zamenhof

ZamenofEl 21 de febrero de 1905, el autor del esperanto, Lázaro Luis Zamenhof, escribió una carta a Louis Michaux, uno de los dirigentes del movimiento esperantista francés, en la que habla acerca de sí mismo, en una especie de autobiografía intelectual que resulta valiosísima para conocer el ideario del autor del esperanto.

Estimado señor:

Me pide que le dé detalles acerca de mí y de mi vida. Lo haré con mucho gusto, pero desgraciadamente es poco lo que podré hacer. He aquí las causas: para las generaciones futuras, mi biografía quizá carezca de interés, pues en efecto, toda mi vida, desde mi más tierna infancia hasta ahora, presenta una serie constante e ininterrumpida de luchas diversas: a) en lo interno, en mí constantemente luchan entre sí diversos ideales y objetivos, y todos son para mí igualmente imperativos, pero conciliarlos entre sí es, por lo general, en extremo difícil, lo cual me atormenta mucho; b) en lo exterior, con frecuencia he debido luchar contra diversos obstáculos, pues mis ideales nunca fueron los de moda y por ello nunca han faltado quienes su burlen o los ataquen. Además de eso, muchos años realicé grandes y tormentosos esfuerzos para ganarme el pan y esa lucha por el pan me ha envenenado mucho la vida. En los últimos años, por fin he logrado que no me falte el pan, pero, ¡ay!, esa larga lucha me ha cansado mucho y ahora, aun sin cumplir los 46 años, me siento como si tuviera 60.

Acerca de mi batalla interna y mis ideales quisiera y podría contarle muchas cosas. Pero, como ya le dije, si para las generacionesfuturas mi relato quizá tenga algún interés, para la generación actual es por completo inoportuno. Pues desde el principio del relato necesariamente tendría que informar que soy judío, y que todos mis ideales, su surgimiento, su maduración y permanencia, toda la historia de mis constantes luchas internas y externas, todo está indisolublemente ligado a este judaísmo mío. Nunca oculto el hecho de ser judío y todos los esperantistas lo saben; con orgullo me cuento entre ese pueblo, tan antiguo y que tanto ha sufrido y luchado, cuya misión histórica consiste, en mi opinión, en la unificación de las naciones en la búsqueda de “un Dios”, es decir, unos ideales para toda la humanidad; pero en el momento actual de chovinismos nacionales y de un antisemitismo muy difundido, es inoportuno hacer de mi judaísmo tema de discursos públicos y podría dañar a nuestra causa. Y es prácticamente imposible hablar con detalle acerca de mi vida y la historia de mis ideas, sin la repetición constante de mi judaísmo.

Si yo no fuera un judío del gueto, no me habría venido a la cabeza la Idea de la unificación de la humanidad, o no se me hubiera quedado con tanta obstinación a lo largo de toda mi vida. Nadie puede sentir con más fuerza la desgracia de la desunión humana que un judío del gueto. Nadie siente con mayor fuerza la necesidad de una lengua sin nacionalidad, neutral y humana, que un judío que se ve obligado a orarle a Dios en una lengua muerta desde hace mucho tiempo, que recibe su educación e instrucción en la lengua de un pueblo que lo rechaza, y tiene hermanos de desgracia en todo el mundo con quienes no se puede entender. No tengo el tiempo ni la paciencia para explicarle con detalle la situación de los judíos rusos y la influencia de esta situación en todos mis objetivos y luchas. Simplemente le diré que mi judaísmo es la causa principal de que, desde mi más tierna infancia, me haya entregado por entero a una sola idea y a un solo sueño: al sueño de la unificación de la humanidad.

Esta idea es la esencia y la meta de toda mi vida. El asunto del esperanto es sólo una parte de esta idea; acerca de la parte restante nunca dejo de pensar y de soñar; y tarde o temprano (quizá muy pronto), cuando el esperanto ya no me necesite, saldré a la luz con un plan para el cual me preparo desde hace tiempo y sobre el cual quizá le escriba en otra ocasión. Este plan (al que llamo “hilelismo”) consiste en la creación de un puente moral, por medio del cual todos los pueblos y las religiones podrían unirse fraternalmente, sin crear nuevos dogmas inventados y sin la necesidad de que los pueblos desechen sus religiones actuales. Mi plan consiste en la creación de esa unidad religiosa, que abarcaría pacíficamente a todas las religiones existentes, del mismo modo en que, por ejemplo, un reino abarca pacíficamente a diversas familias, sin obligar a ninguna de ellas a descartar sus propias tradiciones familiares.

Pero si mi judaísmo dio origen, fortaleció e hizo que en mí se obstinara el objetivo de la unificación de la humanidad, este mismo judaísmo también me ha creado diversos obstáculos en el camino, presentándome una constante batalla interna, que con frecuencia me atormenta y me fatiga mucho (por lo demás, esta batalla interna me ha atormentado muy fuerte en los últimos cinco años, en los que he debido modificar una y otra vez mis planes sobre el “hilelismo” y hasta ahora no he llegado a una decisión definitiva y duradera).

Si yo no fuera judío, entonces podría entregarme a mi sueño total y absolutamente; pero, como pertenezco a un pueblo que ha sufrido mucho y que aún ahora sufre terriblemente (en especial en Rusia, donde las quejas constantes de mi infeliz pueblo, terriblemente oprimido y calumniado, me envenenan el alma), con frecuencia me atormenta la idea de que no tengo el derecho moral de trabajar en pro de ideales neutrales, cuando mi pueblo sufre tanto y cuenta con tan pocos luchadores. Además de eso, con frecuencia me digo a mí mismo: “Cuando un judío trabaja por la unificación de la humanidad, sólo se burlarán de él y lo atacarán; dirán que lo hace sólo por egoísmo, por quitarle a naciones más felices los privilegios de que disfrutan en relación con la infeliz y por doquiera perseguida judería. Fortalece la situación de tu propio pueblo, dale a tu pueblo una tierra, una lengua y una gloria, y sólo entonces tendrás el derecho de hablar de la unificación de los pueblos, así como de reformas sociales sólo pueden hablar con éxito los ricos, que ofrecen algo, y no los pobres que lo exigen.”

Cada vez que me atacaban estos pensamientos se despertaban en mí ambiciones por mi pueblo, siempre perseguido e infeliz en todos los sentidos: yo (por amor a mí mismo ideal principal) me convertía en patriota de mi pueblo. En mi juventud, por mucho tiempo fui un ardiente “sionista” (entonces el sionismo todavía no estaba de moda; yo fui de los primeros pioneros de esta idea y entonces mis compatriotas se mofaron de mí, cuando con ardor juvenil y profunda convicción hablaba de reconstruir la patria judía en Palestina). Trabajé con energía por esa idea y fundé con éxito los primeros grupos sionistas. (Después de tres o cuatro años de enérgico trabajo en favor del sionismo llegué a la convicción de que esa idea no conducía a ninguna meta y por ello la descarté, aunque en mi corazón siempre me siguió siendo querida, como un sueño agradable pero irrealizable; cuando en 1897 surgió el gran movimiento sionista organizado por Herzl, ya no pude afiliarme a él.) Pero incluso cuando era un ardiente sionista, nunca dejé de soñar y trabajar por mi idea principal (la unificación de la humanidad). Yo esperaba que, cuando mi pueblo hubiera encontrado su antiguo hogar y su felicidad, realizaría con éxito su misión histórica, en la que soñaron Moisés y Cristo, y queriéndolo o no, esto tendría que fundar un pueblo y un país ideal, neutral en lo humano, con una lengua neutra y sin nación, y una religión filosóficamente pura y, también, neutralmente humana, y se realizarían las palabras de la Biblia, que todos los pueblos vendrían a Jerusalén para adorar al único y solo “Dios”, y Jerusalén sería un centro que unificaría fraternalmente a toda la humanidad…

Ya que la mayor parte de mi pueblo (en especial en Rusia) no usa las lenguas locales, sino que habla en una “jerga” especial, judío-alemana (la llamada “yiddish”), que hasta ahora no posee ninguna gramática, hace mucho tiempo dediqué cerca de dos años a la investigación básica de esa jerga; investigué todas sus leyes y elaboré su gramática (que, sin embargo, no he publicado). Después, sin embargo, también descarté esta actividad, pues en mi opinión, despertar un patriotismo casi nacionalista entre los judíos podría ser dañino para ellos mismos y para la idea de la unificación de la humanidad.

Hubo un tiempo en que pensé que todos los habitantes de un país deberían tener una sola religión y hablar un solo idioma. También quise empezar a propagar esta idea, pero pronto la descarté pues me convencí de que no era buena.

No puedo contarle a usted toda la historia de mis ideas y objetivos, pues, en primer lugar, eso me exigiría mucho tiempo, y en segundo, no es de interés para usted, ni le daría material para un discurso público. Le he contado a usted algo personal, para que usted tenga una idea aproximada de mi vida; pero no se debe de hablar de ello en público. Sólo quiero decirle que, aunque desde mi más tierna infancia en mí siempre ha dominado el “hombre”, sin embargo, debido a la desgraciada situación de mi pueblo, en mi corazón con frecuencia se despierta el “patriota”, que lucha terriblemente contra el “hombre”. En los últimos diez años, el “hombre” y el “patriota” poco a poco han hecho las paces en mi corazón en la forma del “hilelismo”, al que ya hice alusión y cuya esencia posiblemente publique en uno o dos años. Hace cuatro años publiqué un libro sobre el hilelismo, dirigido especialmente a los judíos rusos y escrito en lengua rusa (bajo el muy secreto pseudónimo de “Homo sum”), pero casi nadie sabe acerca de esta obra, ya que no la mandé a ninguna revista y sólo ha circulado como “ballon d’essai” entre un reducido número de hombres inteligentes. La opinión que escuché acerca de este libro me servirá de experiencia para la futura y definitiva formación de mi idea, que en algunos años pienso presentar a los intelectuales de todas las naciones y religiones.

De los pocos ejemplos que le he dado, usted verá que la historia de mis ideas definitivamente no puede servir de tema para su discurso público. Por eso guardo silencio y sólo le daré algunos datos secos de mi biografía. (Estos datos se los doy no como una carta abierta, sino sólo en privado, como material; tome de ellos los que considere útiles.)

Nací en Byalistok, el 15 de diciembre de 1859. Mi padre (que aún vive) y mi abuelo fueron profesores de idiomas. La lengua humana siempre fue para mí el objeto más querido del mundo. La lengua que más amé era en la que fui educado, es decir, la rusa; la estudié con el mayor deleite; soñaba con convertirme en un gran poeta ruso (en mi infancia escribí diversos poemas y a los diez años escribí una tragedia en cinco actos). Con placer estudiaba también otros idiomas, pero éstos siempre me interesaron más en la teoría que en la práctica; y como nunca tuve la posibilidad de ejercitarme en ellos, y como siempre leía nada más con los ojos y no con la boca, por ello sólo hablo fluidamente tres idiomas (ruso, polaco y alemán); la lengua francesa la leo con fluidez pero la hablo muy poco y mal; además de esto, en diversos momentos estudié cerca de otros ocho idiomas, que conozco muy poco y sólo en teoría.

En mi infancia amaba con pasión la lengua rusa y todo el reino ruso; pero pronto me convencí de que a mi amor le pagaban con odio; que los dueños exclusivos de esa lengua y de ese país eran aquellos hombres que veían en mí sólo a un extranjero sin derechos (aunque yo, mis abuelos y mis tatarabuelos nacimos y trabajamos en este país); todos odian, desdeñan y oprimen a mis hermanos; vi que también todas las demás razas que vivían en mi ciudad se odiaban y perseguían entre sí… y yo sufría mucho por todo esto y empecé a soñar en un tiempo feliz, en el que desaparecerían todos los odios nacionales, cuando existiría una lengua y un país pertenecientes en todo derecho a todos sus hablantes y habitantes, cuando los hombres se comprendieran y amaran unos a los otros.

En el año de 1869 entré en el liceo real de Byalistok, pero tuve que abandonarlo dos meses después por una grave enfermedad (en mi infancia fui muy enfermizo). En 1870 volví a entrar y estudié con grandes éxitos. (Debo señalar que en los nueve años de mi instrucción en el liceo, tanto en Byalistok como después en Varsovia, siempre fui el primero de mi clase. Los profesores me consideraban muy capaz y mis compañeros profetizaban [sin ninguna envidia, sino con muy buena voluntad, ya que nunca tuve enemigos entre mis compañeros] que en la vida yo alcanzaría los mayores éxitos. Esto, sin embargo, no se cumplió y por mucho tiempo tuve que batallar hasta que pude darle a mi familia un modesto pan.)

En 1873, mis padres se trasladaron a Varsovia, donde mi padre obtuvo el cargo de profesor de alemán en el liceo real. Yo pasé cinco meses en casa para estudiar latín y griego, y después entré en el segundo liceo de lenguas de Varsovia, que terminé en el año de 1879. Entonces viajé a Moscú, y allí entré en la facultad de medicina de la universidad. Mis compañeros de Moscú eran representantes de las más diversas razas, y eso fortaleció en mí la meta de una familia humana unificada.

Zamenhof 1887Pero pronto la situación económica de mis padres se volvió mala y no pudieron seguir sosteniéndome en Moscú y por ello, en 1881 regresé a Varsovia, entré en la universidad de ahí y la terminé a principios de enero de 1885. Entonces me trasladé a la ciudad de Vejseje para empezar a ejercer como médico. Después de practicar ahí cuatro meses, me convencí de que para mí no era adecuada la práctica de la medicina general, pues yo soy muy impresionable y el sufrimiento de los enfermos (en especial de los moribundos) me atormentaba mucho.

Entonces regresé a Varsovia y decidí elegir una especialidad más tranquila, es decir, las enfermedades de los ojos. Trabajé seis meses en la sección de oftalmología de un hospital de Varsovia; después estudié un tiempo en las clínicas de Viena (Austria) y, a fines de 1886, empecé a ejercer de oftalmólogo en Varsovia.

Fue entonces cuando conocí a mi actual esposa, Clara Zilbernik, de Kaunas (en ese tiempo visitaba a su hermana en Varsovia). Me casé el 9 de agosto de 1887. A mi novia le expliqué toda la esencia de mi idea y los planes de mi actividad futura. Y le pregunté si quería unir su destino al mío. Klara ZilbernikElla no sólo estuvo de acuerdo sino que puso a mi entera disposición todo el dinero que poseía, lo que, después de una larga e infructuosa búsqueda de editor, me dio la posibilidad de editar yo mismo (en julio de 1887) mis primeros cuatro folletos (manuales de esperanto en ruso, polaco, alemán y francés). Después publiqué el “Segundo libro”, el “Suplemento”, “La Tormenta de nieve” y “Los hermanos” (obras de Grabowski), la traducción del “Segundo libro” y del “Suplemento”, el Diccionario intermedio alemán, el Diccionario completo ruso, libros de texto en inglés y sueco, la Princesa Mary, los directorios, etcétera, y también di el dinero necesario para publicar las obras de Einstein y de H. Philips. También publiqué muchos anuncios en revistas, distribuí gran número de libros, etcétera.

El esperanto pronto consumió la mayor parte del dinero de mi esposa; el restante no tardamos en agotarlo, pues los ingresos de mi ejercicio como médico eran terriblemente bajos. A fines de 1889, me quedé sin un centavo.

Fue muy triste mi vida entonces. Debí dejar Varsovia y buscar el sustento en otro lugar. Mi esposa tuvo que irse con nuestro hijo a casa de su padre y yo viajé (en noviembre de 1889) a la ciudad de Gerson (sur de Rusia), donde no había oculistas (sólo había una mujer oculista) y donde por ello esperaba encontrar el sustento para mi familia. Pero mi esperanza me engañó terriblemente: mis ingresos ahí no sólo no me dieron la posibilidad de alimentar a mi familia, sino que incluso para mí mismo no eran suficientes, pese a mi modesta y avara forma de vivir. Simple y literalmente, en muchas ocasiones no tenía que comer y con frecuencia me pasaba sin alimentos. Ni mi esposa ni mis familiares sabían de esto, ya que yo no quería afligir a mi esposa y en mis cartas constantemente la consolaba, diciéndole que me iba muy bien, que tenía muchas esperanzas, y que pronto mandaría por ella, etcétera. Sin embargo, finalmente no pude sostenerme y tuve que confesarle a mi esposa toda mi situación. Yo aún era muy orgulloso para aceptar ayuda económica de alguien; empero, la infelicidad y los constantes ruegos de mi esposa me obligaron a aceptar el apoyo financiero de mi suegro (quien desde entonces y aún ahora nunca me negó su ayuda y gastó mucho dinero en mí) y regresar a Varsovia con la esperanza de que mi ejercicio profesional fuera mejor. En mayo de 1890 regresé a Varsovia.

Pero también en esta ocasión me engañó la esperanza. Mis ingresos no aumentaron y mis deudas crecieron. Finalmente, sin la posibilidad de seguir esperando, en octubre de 1893 me trasladé con mi familia a la ciudad de Grodno. Ahí mis ingresos eran más altos que en Varsovia y la vida menos cara. Aunque tampoco en Grodno mis ingresos cubrían por completo mis gastos, y tuve que seguir recibiendo la ayuda de mi suegro, sin embargo, aguanté con paciencia durante cuatro años. Per, como mis hijos crecieron, requiriendo una educación más costosa, y la ciudad de Grodno era tan pobre que un oculista allí jamás podría aumentar sus ingresos, tras la constante petición de mi suegro, a fines de 1897 decidí regresar de nuevo a Varsovia y hacer allí el último intento.

Mi situación anímica era terrible en ese entonces. Sentía muy claramente que ése era mi último intento, y que si en éste tampoco tenía éxito, yo estaría perdido. En el curso de un año casi enloquecí de desesperación. Pero, finalmente, gracias a mi último resquicio de fuerzas, la suerte me empezó a ser más favorable. Pronto mi práctica como oculista empezó a crecer más y más, y ya en 1901 era tan grande que mis ingresos cubrían por completo todos mis gastos. ¡Estaba salvado! Después de muchos años de grandes sufrimientos y luchas, por fin llevaba una vida más tranquila y ahora tengo lo suficiente para el sustento de toda mi familia (aunque, claro, debo vivir en forma muy modesta y contar cada centavo). Vivo en una de las calles más pobres de Varsovia; mis pacientes son personas de escasos recursos que me pagan muy poco. Debo recibir entre 30 y 40 pacientes al día, para obtener de ellos lo que otros doctores tienen con cinco o diez pacientes. Sin embargo, ahora estoy muy satisfecho, pues me gano el pan y no necesito la ayuda de nadie.

Tengo tres hijos: un varón y dos niñas.

Ya estoy muy cansado y a usted también lo habré cansado con esta carta tan larga. ¡Adiós!

P.S. Le dije anteriormente que hablar en público acerca de mi nacionalidad podría ser inoportuno en el momento actual, pues debemos evitar todo aquello que sin necesidad dé origen a grandes disputas. Si usted habla acerca de mi nacionalidad, por favor diga que me considero un judío de Rusia

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Historia

Principios del Movimiento Esperantista en la Actualidad ( Manifiesto de Praga)

“Los participantes en el movimiento mundial para el progreso del esperanto, dirigimos este manifiesto a todos los gobiernos, organizaciones internacionales y hombres de buena voluntad; declaramos nuestra firme intención de continuar trabajando por los objetivos aquí expresados; e invitamos a organizaciones e individuos a sumarse a nuestro esfuerzo. El esperanto nació en 1887 como proyecto de lengua auxiliar para la comunicación internacional, y evolucionó rápidamente para convertirse en una lengua llena de vida y rica en matices. Desde hace ya más de un siglo sirve para unir a los hombres por encima de barreras lingüísticas y culturales. Entre tanto, los objetivos de sus hablantes no han perdido importancia ni actualidad. Muy probablemente, ni el uso internacional de algunas lenguas nacionales, ni los progresos en la tecnología de la comunicación, ni el descubrimiento de nuevos métodos de enseñanza de idiomas conseguirán hacer realidad los siguientes principios, que creemos esenciales para un ordenamiento lingüístico justo y eficaz.

1.-DEMOCRACIA: Un sistema de comunicación que favorece a algunas personas de por vida, mientras exige que otras inviertan años de esfuerzos para alcanzar un nivel inferior de capacidad comunicativa, es fundamentalmente antidemocrático.

Aunque, como toda lengua, el esperanto no es perfecto, es indudable que supera ampliamente a todos sus competidores en el campo de la comunicación internacional en pie de igualdad.

Afirmamos que la desigualdad lingüística implica la desigualdad comunicativa en todos los niveles, incluido el internacional. Somos un movimiento que propugna la comunicación democrática.

2. EDUCACIÓN SIN FRONTERAS: Toda lengua étnica está ligada a una cultura concreta y a una nación o grupo de naciones. Por ejemplo, el estudiante de inglés aprende aspectos de la cultura, la geografía y la política de los países de habla inglesa, principalmente de los Estados Unidos y de la Gran Bretaña. El estudiante de esperanto aprende que vive en un mundo sin fronteras, en el que cada país es su hogar. Afirmamos que la educación mediante cualquier lengua nacional está ligada a una perspectiva determinada del mundo. Somos un movimiento que propugna la educación sin fronteras.

3. EFICACIA PEDAGÓGICA: Sólo un mínimo porcentaje de los estudiantes de lenguas extranjeras llega a dominarlas. En cambio, es posible adquirir un dominio pleno del esperanto incluso estudiándolo por cuenta propia. Diversos estudios han demostrado el valor propedéutico del esperanto para aprender otras lenguas. También se recomienda su estudio como parte esencial en cursos para la sensibilización lingüística del alumnado.

Afirmamos que la dificultad de las lenguas nacionales siempre será un obstáculo para muchos estudiantes que, no obstante, se beneficiarían del conocimiento de un segundo idioma. Somos un movimiento que propugna la enseñanza eficaz de las lenguas.

4. POLIGLOTISMO: La comunidad esperantista es uno de los pocos colectivos de ámbito mundial cuyos integrantes hablan sin excepción dos o más lenguas. Cada miembro de la comunidad ha aceptado la tarea de aprender por lo menos una lengua extranjera al nivel oral, lo que en muchas ocasiones conduce al conocimiento y aprecio de varias lenguas y, en general, a un horizonte personal más amplio.

Afirmamos que los hablantes de cualquier lengua, hegemónica o minoritaria, deberían tener la oportunidad real de aprender una segunda lengua hasta un alto nivel de comunicación. Somos un movimiento que propugna esta oportunidad.

5. DERECHOS LINGÜÍSTICOS: La desigual división de poder entre las lenguas provoca una inseguridad lingüística constante, cuando no una represión directa en gran parte de la población mundial.

En la comunidad esperantista los hablantes de lenguas grandes y pequeñas, oficiales y no oficiales, se reúnen en terreno neutral, gracias a una voluntad recíproca de compromiso. Este equilibrio entre los derechos y las responsabilidades de las lenguas sienta un precedente que permite el desarrollo y la valoración de soluciones alternativas a la desigualdad lingüística y los conflictos que origina.

Afirmamos que las grandes diferencias de poder entre las lenguas atentan contra las garantías, expresadas en tantos documentos internacionales, de un trato igualitario para todas ellas sin distinción. Somos un movimiento que propugna los derechos de las lenguas.

6. DIVERSIDAD LINGÜÍSTICA: Los gobiernos nacionales tienden a considerar la gran diversidad lingüística del planeta como una barrera para la comunicación y el desarrollo. Sin embargo, para la comunidad esperantista la diversidad lingüística es una fuente de riqueza constante e imprescindible. Por consiguiente, cada idioma, como cada ser vivo, es valioso por sí mismo y digno de protección y apoyo.

Afirmamos que cuando la política de comunicación y desarrollo no se fundamenta en el respeto y el apoyo a todas las lenguas condena a la extinción a la mayoría de los idiomas del planeta. Somos un movimiento que propugna la diversidad lingüística

7. EMANCIPACIÓN DEL HOMBRE: Toda lengua libera y esclaviza a sus usuarios, dándoles la posibilidad de comunicarse entre sí e impidiendo a un tiempo la comunicación con otros pueblos. El esperanto, concebido como instrumento de comunicación universal, es uno de los grandes proyectos efectivos a favor de la emancipación del hombre, y permite a cada individuo participar como tal en la comunidad humana, firmemente arraigado en la propia cultura e identidad lingüística, pero sin sufrir limitaciones por ello.

Afirmamos que el uso exclusivo de lenguas nacionales levanta inevitablemente barreras a las libertades de expresión, comunicación y asociación. Somos un movimiento que propugna la emancipación del hombre.

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