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Declaración de ĈEspA sobre los acontecimientos en Chile

Ĉilia Esperanto-Asocio esprimas sian fortan esperon ke baldaŭ la nialanda popolo, per paca dialogo kun ĝiaj politikaj kaj sociaj gvidantoj sukcesos establi la necesan itineron, cele al nova socia pakto, pli inkluziva kaj justa, kun vere funkcianta demokratio multe pli efika, partopren-stimula kaj reprezenta ol ĝis nun, tiel ke nia kara patrujo plu iru antaŭen al la disvolviĝo kiun nia komunumo de kuncivitanoj meritas.

La Asociación Chilena de Esperanto expresa su fuerte esperanza, que prontamente nuestro pueblo, mediante un diálogo pacífico con sus líderes políticos y sociales lograrán establecer el itinerario necesario, con el objeto de alcanzar un nuevo pacto social, más inclusivo y justo, con una democracia funcionando verdaderamente, más eficaz, estimuladora de la participación y más representativa de lo que ha sido hasta ahora, de modo que nuestra patria avance a un desarrollo que nuestra comunidad de conciudadanos se merece.

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Aplicación Artículos Opiniones

El Esperanto y los coleccionistas

Por Héctor Campos Grez, Delegado UEA

Quizás una de las actividades humanas más destacables y democráticas del mundo, es el coleccionar cosas, cualquier cosa, desde alfiles hasta aviones y autos antiguos. Los esperantistas tampoco escapan a esta manía.
Desde el inicio del Esperanto, sus seguidores han coleccionado las más increíbles cosas relativas al idioma y a sus eventos, como una forma de demostrar que éste existe y se aplica realmente en todo el mundo.
Sin duda, el esperanto ofrece una oportunidad única – no solo para los esperantistas- de poder ponerse en contacto con coleccionistas de similares intereses en los más diversos países del mundo, lo que permite ampliar considerablemente las colecciones.
Dentro del mundo esperantista, se ha comenzado a juntar sellos conmemorativos de cada uno de los Congresos Universales de Esperanto, encuentros nacionales y conmemoraciones de aniversarios de Asociaciones Nacionales; también de matasellos, donde los chinos, húngaros, polacos y brasileños son muy prolíferos.
Otros objetos coleccionados y perseguidos con bastante interés por los esperantistas, son los cassettes, discos, CDs y ahora DVD  en Esperanto, que contengan música, videoclips musicales, películas, emisiones de radio grabadas en ella, etc. Lo máximo es conseguir grabaciones de la voz de Zamenhof, y de los pioneros del idioma internacional como Grawoski, Hodler, Waringhien, etc.

Si tiene Ud. bastante interés por el cine y el video, puede coleccionar estos especímenes de los más diversos países; algunos sólo contienen dos o tres frases en Esperanto como un videoclip de Michael Jackson; o una palabra escrita en este idioma como una película de Charles Chaplin. Sin embargo el más valioso es “Incubus”, un filme realizado todo en esperanto, y que tiene un pésimo guión y que ya pertenece al ambiente cult de los cinéfilos esperantistas; no obstante ello, cada vez más hay cine en este idioma, y existes muchas películas subtituladas en Esperanto, lo que ha permitido conocer filmes de muy diversas culturas y en los Congresos Mundiales y Regionales, incluso se hacen concursos de cine en esperanto, o concursos internacionales de videos musicales realizados en esperanto por aficionados o grupos musicales ya famosos dentro del medio esperantista.

Por otra parte, numerosos documentales acerca del Movimiento Esperantistas han sido documentados en video con un carácter más profesional por Andrej Pettyn, quien trabajara en Radio Polonia; o también el recientemente fallecido Andrej Grebowszky, documentalista polaco profesional, ambos han recorrido más de 100 países haciendo esto.
Los esperantistas han establecido una red de colaboración internacional, que no solo ayuda a los coleccionistas de cosas, sino también a los profesionales, para encontrar información sobre los más diversos campos de saber, y todo en esperanto. Es la denominada “Delegita Reto”, por la cual esperantistas voluntarios efectúan labores similares a los cónsules diplomáticos, en ayuda a esperantistas nacionales o extranjeros, para solucionar problemas o consultas profesionales o de meros hobbies. Estos delegados informan a muchos esperantistas de cómo obtener objetos para sus propias colecciones, y así incrementarla.

La existencia de esta red internacional, por más de 100 años, demuestra fehacientemente que el Esperanto está vivo y es practicado en los más impensados lugares del mundo.

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Artículos Opiniones

Posibilidad de un Idioma Internacional

¿Qué es una lengua internacional, después de todo? Hasta aquí, hemos hablado de «lenguas hegemónicas», es decir, lenguas impuestas por razones políticas y económicas a otras lenguas. Pero por «lengua internacional» entendemos, como lo hace la Comisión McBride, «una lengua universal simple, comprensible y accesible para todos», hecha la salvedad de que al mismo tiempo, dicha lengua no produzca «discriminación contra otras (ni cree) jerarquías lingüísticas», conscientes de que «el empleo de un pequeño número de las llamadas lenguas mundiales suscita problemas delicados en lo tocante a la individualidad e incluso al desarrollo político y cultural de muchos países».

Es claro que ninguna lengua nacional, por difundida, por rica, por simple que sea, puede cumplir con el riguroso requisito de no crear jerarquías lingüísticas ni discriminación en contra de las otras. En esta sola razón se basan todos los razonamientos que han llevado a la creación de lenguas artificiales.

¿Qué es una lengua artificial?

El término «artificial» aplicado a estas lenguas ha sido impugnado por diversos autores, pues establece una distinción artificial/natural que resulta engañosa. ¿Cuáles son las lenguas naturales y cuáles las artificiales?

Esta clasificación se basa en el concepto equivocado de que las lenguas pueden ser producto de la naturaleza, o incuso «gracia divina», como afirma Balmes: (el lenguaje) «no ha podido ser inventado por el hombre… (es) la insignia con que el Hacedor Supremo ha señalado al rey de la creación». Para Schleicher, «las lenguas, como los animales y las plantas, nacen, crecen, envejecen y mueren», atribuyéndoles un carácter orgánico, natural e independiente del hombre.

Es seguramente Sassure quien viene a poner la lengua en su lugar. En su Curso de lingüística general, afirma que la lengua es un «producto social de la facultad humana del lenguaje, y un conjunto de convenciones necesarias adoptadas por el cuerpo social para permitir el ejercicio de esa facultad de los individuos».

De esta forma, al situar la lengua entre los fenómenos sociales, queda descartada de entrada la cuestión de si existen lenguas naturales o artificiales. Toda lengua es un producto social, es decir, un producto del hombre; como tal, será artificial en la medida en que el hombre interviene en su formación. ¿Cómo podemos referirnos, por tanto, a lo que se llama lenguas artificiales? Bollinger propone otro término, mismo que es empleado por Jantón: «lenguas construidas». Sin embargo, lo mismo que dijimos del término «artificial», vale para «construidas». En todo caso, en cualquier lengua podemos advertir la acción consciente del hombre.

Esta acción es llamada «planeación lingüística», y la encontramos definida por Manríquez Castañeda como:»las medidas concretas tomadas para conseguir el desarrollo, enriquecimiento y conservación de una lengua en particular». Podríamos llamar a las lenguas a las que nos queremos referir «lenguas planificadas», o a fuer de rigor, «lenguas totalmente planificadas». Este término es el usado por Wüster en su obra Internationale Sprachnormung in der Technik (1931). él usa la palabra Plansprache como equivalente del inglés constructed language usado por Jespersen.

Sin embargo, el mismo Wüster adoptó posteriormente el término «interlengua» como sinónimo de lengua planificada. Jespersen propuso la «interlingüística» como el estudio de las interlenguas.

Una interlengua, es, pues, una lengua totalmente planificada, elaborada conscientemente, con el fin de que sirva en la comunicación internacional.

Aparentemente, una interlengua resulta ser la mejor manera de salvar los escollos, el mejor camino entre la aceptación pasiva de una lengua hegemónica y el repliegue sobre sí mismo. Animada con esta idea, mucha gente pensó que bastaría elaborar una interlengua para que todo el mundo viera en ella la solución al problema lingüístico. Pero aun en la actualidad, aun entre la gente de conocimiento, encontramos respecto a la lengua los mismos prejuicios de hace cien o doscientos años. Veamos algunos de ellos.

Prejuicios en contra de una lengua internacional

Para muchos, las interlenguas pretenden desplazar a las lenguas nacionales. Como propagador de este infundio encontramos, entre otros, a A. M. Kondrátov, de la Academia de Ciencias de Moscú. En su libro Del sonido al signo, leemos lo siguiente: (la lengua propia) «está indisolublemente ligada con la historia del pueblo y con su cultura nacional. Por consiguiente no puede ser reemplazada por ninguna «superlengua», por ninguna lengua universal inventada».

En el mismo sentido se pronuncia Einar Haugen: «La diversidad lingüística es parte de la interesante diversidad de la cultura que caracteriza al hombre». Lo cual, mutatis mutandis, encontramos idéntico en Frizo Melzer, teólogo cristiano: «Dios estableció su ley de las diversas lenguas, quien trata de desaparecerlo por sus propias fuerzas, se rebela contra Dios…».

No nos podemos explicar en qué momento, o abrevando en qué fuente, estos señores concluyeron que se pretende desplazar o sustituir a las lenguas nacionales. Quienes se han interesado en este problema jamás han aventurado la opinión de que hay que terminar con la diversidad lingüística. ése no es el meollo, sino la hegemonía de una lengua sobre las demás.

Por ejemplo, Leibniz, quien se ocupara ampliamente de este asunto, decía que una lengua tal, «…serviría admirablemente para la comunicación entre los pueblos diversos». Zamenhof, iniciador del esperanto, al definir la lengua internacional aclaraba que ésta «de ninguna manera intenta interferir en la vida interna de los pueblos».

Nadie que lea desprejuiciadamente cualquier libro acerca de la lengua internacional, podrá sacar la conclusión de que ésta pretenda reemplazar a las nacionales. Entonces, ¿por qué se le acusa de hacerlo?. La única explicación que podemos encontrar es el carácter político del problema y el interés de las personas citadas en conservar sus privilegios como hablantes de lenguas hegemónicas.

De otra manera no podemos entender cómo un lingüista como Walter Porzig, por ejemplo, puede afirmar que la facilidad de aprendizaje del esperanto se debe a que, por lo general, se le aprende por gusto, y no por obligación.

Ataques irracionales

Existe gran irracionalidad en los ataques a la idea de la lengua internacional en general, y al esperanto en particular. Como podemos ver en Karl Vossler, rector de la Universidad de Munich, cuando afirmaba, en su obra de 1925, que «en la gramática y vocabulario del esperanto penetró el bolchevismo internacional y el comunismo». Pero inmediatamente después de la guerra, alcanzó a desdecirse, lleno de arrepentimiento:

¿Por qué, después de las terribles pruebas y experiencias de las dos guerras mundiales, no surge un poeta sincero y verdadero de la pacificación entre los pueblos?… ¿Por qué no canta su esperanza y su fé en la humanidad en una lengua que no pertenezca a ningún pueblo…? ¿Por qué esa lengua no sería el esperanto?… Si les confieso sinceramente, sólo puedo decirles: tengo esperanza, y eso es, en verdad, el sentido del esperanto.

El también alemán Franz Thierfelder se basa en el origen judío del autor del esperanto para acusarlo de ser parte del complot sionista mundial: «No hay duda de que su invención (el esperanto) no adelantaría tan rápido, si Zamenhof no encontrara apoyo por parte de la prensa mundial y del poder detrás de ella». Esto fue escrito en pleno 1938, y la obra tenía el significativo título de El alemán como lengua mundial.

Adolfo Hitler era más claro al respecto:

En tanto que los judíos no se hagan los amos de los otros pueblos, ellos deben, quiéranlo o no, hablar sus lenguas. Si esos pueblos fueran sus lacayos, deberían aprender inmediatamente una lengua universal (por ejemplo el esperanto), de tal forma que la judería pudiera gobernar más fácil.

Otro distinguido miembro del partido nazi, Rudolph Hess, afirmaba que el esperanto era una «ensalada lingüística», contra la cual había que luchar. La futura lengua universal era, por supuesto, el alemán. Le ha de haber resultado muy doloroso contemplar desde su solitaria celda en Spandau, cómo su «encantadora lengua natural, cuya vida y evolución está garantizada por el fuerte pueblo alemán», era ninguneada en la ONU, en donde ni siquiera ha podido alcanzar el modesto título de lengua oficial.

En fin, tanta irracionalidad, tanto empeño en distorsionar los hechos, no pueden explicarse más que atendiendo al interés de mantener el caos actual, con la confianza de que sean las lenguas hegemónicas las que lleguen a desplazar a las lenguas nacionales. ésa es la verdadera explicación de afirmaciones como la de Haugen y Kondrátov: atacar, ya sea ridiculizando o minimizando, la idea misma de un idioma internacional.

¿Es posible una lengua internacional?

Volvamos, pues, a nuestro propósito original; es decir, a analizar la posibilidad de una lengua internacional, tratando de hacer a un lado prejuicios aún cuando estos sean suscritos por gente reputada.

Dicha posibilidad tiene dos flancos desde los cuales la podemos examinar: el lingüístico y el social. Esto quiere decir que, por un lado, tenemos que ver cómo puede llegar a elaborarse un sistema lingüístico; mientras que por el otro, existe la cuestión de cómo ese sistema lingüístico puede llegar a ser usado internacionalmente.

Una cosa es segura: la lengua internacional tiene que surgir de la misma manera en que han surgido las lenguas nacionales. Es decir, como medio de comunicación en una comunidad. Ahora bien, ¿cuál es la «comunidad internacional»? ¿Dónde podemos localizarla? Y sobre todo, ¿cómo puede surgir de ella una lengua? Hagamos un poco de historia.

Cuando los filósofos del siglo XVII hablaban de una lengua internacional, en realidad cumplían un acto de visionismo. En su época, la necesidad de una lengua común se satisfacía con el latín; posteriormente con el francés.

Es hasta el siglo pasado cuando se dan las condiciones necesarias para que surja una lengua internacional. Las ideas igualitarias de la Revolución Francesa ofrecían a todos los hombres el acceso a la cultura. Al mismo tiempo, como ya hemos visto, el surgimiento del nacionalismo y el orgullo por las lenguas populares hacen que éstas entren en conflicto con las lenguas hegemónicas, y en cierto grado, las hace retroceder en sus posiciones. Todo esto hubiera sido ineficaz de no haberse contado con los medios materiales para producir los contactos entre los hombres de diversas lenguas. Pero los medios de comunicación y de transporte ya se encontraban lo suficientemente desarrollados para permitirlo. Ahí es donde se forma la comunidad internacional: con aquellos individuos cuyos intereses, fueran científicos, culturales o comerciales, rebasaban el ámbito nacional.

Al mismo tiempo, los frecuentes intercambios dieron origen a un amplio vocabulario que, en forma más o menos igual, se encontraba en la mayoría de las lenguas. Palabras referentes a la técnica, la ciencia y la cultura, entraron en la mayoría de los idiomas con ligeras variantes de pronunciación. éste sería el material lingüístico básico, del que podría partir la lengua internacional.

©Federación Mexicana de Esperanto

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Derechos Lingüisticos y Derechos Humanos

Cuando George Orwell publicó su obra maestra Mil ochocientos noventa y cuatro, en 1948, ésta fue considerada una crítica al autoritarismo. Y aunque, en efecto, el escritor inglés se lanza contra todo abuso de autoridad en esa novela en la que pinta un mundo deshumanizado, en el que no se mueve una sola hoja sin la aprobación del «Hermano mayor», la crítica acogió la obra como «anticomunista», tal como hiciera con la anterior Rebelión en la granja.

No pocas personas basan sus recelos contra una lengua internacional en la actitud asumida por Orwell hacia la noviparla, lengua que en el país del Hermano mayor es impuesta por las autoridades con el fin de controlar al pueblo y, de hecho, impedir que éste se dé cuenta de la realidad.

El procedimiento de la noviparla es muy sencillo si se le aúna otro concepto que también se maneja en Mil novecientos ochenta y cuatro: el doblepensar. De este modo, las autoridades logran cambiar de nombre a las cosas para presentarlas exactamente como su contrario. Así, el ministerio de la Verdad es el encargado de la propaganda, de falsear los datos, de esconder la realidad. El ministerio del Amor es, de hecho, el de la guerra. La historia es escamoteada sistemáticamente y todos los medios de información están al servicio del poder.

?Una novela antitotalitaria? Sí, pero no sólo «anticomunista» como se nos hizo pensar durante la guerra fría. Las ironías de Orwell podrían dirigirse también al «nuevo orden internacional», en el que se lanzan bombas contra civiles por razones «humanitarias» –ya sea en Yugoslavia o en Chechenia–, se toman medidas económicas impopulares para el «bienestar del pueblo», se nos inunda de información despojada de contexto y que finalmente equivale a no decirnos nada, y en el que se dejan sueltos a genocidas por motivos de salud.

Pero volvamos al tema de la noviparla de Orwell y su relación con la lengua internacional. Como vemos, una lengua común para toda la humanidad, como la que aspira a ser el esperanto, no es requisito para el control de los pueblos. Éste ya se lleva a cabo sin necesidad de una lengua tal, con todo y barreras lingüísticas que, por lo demás, facilitan dicho control pues mantienen a la gente aprisionadas dentro de los muros de su lengua nacional, como diría Romain Rolland.

El contacto de Orwell con la idea de la lengua internacional no fue superficial. Durante su estancia en París frecuentaba a su prima Kate Limouzine, compañera de Eugenio Lanti. Éste era el fundador de la Asociacián Mundial de Anacionalistas (SAT) organización que, si bien de principios ideológicos confusos, constituía la «rama obrera» del movimiento esperantista, opuesta a la Asociación Universal de Esperanto (UEA).

La idea de la noviparla, sin embargo, no surgió del esperanto, sino de un proyecto de lengua internacional presentado por C. K. Ogden, denominado Basic English. Este «inglés básico», como hace suponer su nombre, constituía una simplificación del inglés –de hecho su vocabulario se reducía a 850 palabras– de modo que fuera fácil de aprender para los extranjeros y representara el primer paso hacia el conocimiento de la lengua completa.

El mérito indiscutible del proyecto de Ogden fue haber contado con la simpatía del gobierno británico, específicamente de su primer ministro, Winston Churchill, durante los años de la segunda guerra mundial. Para Churchill, «los imperios del futuro son los imperios de la mente», según declaró en 1943, y dio instrucciones para que la BBC difundiera programas en basic.

Aquí es donde entra en escena Orwell, quien a la sazón trabajaba precisamente en la BBC. De este modo entró en contacto con el propio Ogden y tuvo mucho interés en el desarrollo de este proyecto. Es indudable que la idea del basic, como lengua de dominación del imperio que surgiría de la segunda guerra mundial, es la cuna de la noviparla que le permite al poder controlar a sus ciudadanos.

Como podemos ver, el basic no cumplió sus objetivos. Las dificultades inherentes a constreñir el pensamiento a tan reducido vocabulario –por muy fascinante que sea como ejercicio intelectual– se volvieron en su contra y, ya para la muerte de su creador (1957), los pocos entusiastas que llegó a tener lo habían abandonado.

?Qué podemos concluir de esta experiencia? Lo primero que salta a la mente es que no es necesario un idioma internacional para controlar a los pueblos. Existen actualmente gran variedad de recursos audiovisuales que eximen de la necesidad de una lengua común a los interesados en ejercer el control de los pueblos.

La segunda conclusión es la paradoja de la anterior. En efecto, una lengua internacional no sólo no facilitaría el control, sino que constituye de hecho una defensa en cuanto que el contacto directo entre los pueblos y la comunicación democrática dificultarían enormemente la tarea autoritaria de escamotear la verdad.

Quienes acusan a la lengua internacional de ser un instrumento de dominación, por tanto, se expresan en noviparla y tratan de imputarle la responsabilidad de los problemas que, precisamente, se resolverían gracias a ella.

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Reacciones Psicológicas al Esperanto

El siguiente ensayo de Claude Piron apareció por primera vez en la serie en francés Documents sur l’espéranto

1. Reacciones variadas

Para un psicólogo que investiga las reacciones a la palabra Esperanto hay dos cosas inmediatamente evidentes: un alto porcentaje de los preguntados por el tema tienen un montón de cosas que decir sobre el mismo; y consideran evidentes en sí mismas, e incluso citan en muchos casos sin que se les pida diversas declaraciones que son contrarias a la realidad verificable. Por ejemplo: Nadie ha escrito nunca una novela en Esperanto, o el Esperanto es un idioma que nadie habla, o ningún niño lo usa como lengua materna, etc. Tales convicciones están muy bien ilustradas en una carta a la revista Time de Peter Wells, de Singapur:

El Esperanto no tiene historia cultural, ni literatura nativa, y ningún monolingüe lo habla, ni tampoco tiene hablantes como primer idioma. (Wells, 1987).

Además, muchos de los encuestados muestran abundantes signos de compromiso emocional. algunos reaccionan con entusiasmo, fervientemente. Pero la mayoría se muestran condescendientes hacia el Esperanto, como si fuese algo obviamente infantil. La persona en cuestión deja muy claro que el Esperanto no hay que tomárselo en serio, y su tono es desdeñoso, irónico o graciosamente condescendiente hacia las almas sencillas que lo aprenden.

Si, para tener una reacción de control por comparación, el investigador pide al sujeto que dé su opinión sobre el búlgaro o el indonesio de la misma manera, obtiene una respuesta diferente. El sujeto invierte un minuto en contar en un tono de voz totalmente neutra todo lo que tiene que decir sobre ellos, normalmente que no sabe nada.

El contraste es asombroso. Es mucho más notable cuando se pone a prueba su conocimiento con preguntas precisas sobre literatura, distribución geográfica, sutileza de expresión, etc. Inmediatamente se evidencia que las impresiones del sujeto sobre el Esperanto son casi totalmente erróneas, mucho más que los pequeños atisbos de conocimiento que puede aportar sobre las lenguas de control. ¿Por qué es tan consciente de su incompetencia en un caso y no en el otro?

Presumiblemente los idiomas como el búlgaro y el indonesio se ven como pertenecientes al mundo de los hechos, mientras que el Esperanto se siente como una propuesta. Uno se inclina ante los hechos. Al enfrentarse a una propuesta uno se siente en la necesidad de dar un sí o un no y luego defender ese punto de vista. Pero ¿por qué el Esperanto no se ve como perteneciente al mundo de los hechos? Y ¿por qué la reacción es tan emocional con tanta frecuencia? Esta implicación en el ámbito emocional no está limitada a las conversaciones individuales, como testimonia la siguiente cita sacada de un artículo sobre la enseñanza del latín, expresado en un tono neutral e informativo en lo no concerniente al Esperanto:

Gloire donc au latin, et à bas l’espéranto, mixture aux relents d’artifice et aux espérances déçues! (G.P., 1985).

[¡Gloria, pues, al latín, y abajo el Esperanto, ese pozo negro de artificialidad y esperanzas traicionadas!]

Esa declaración, desgajada del resto del texto, parece un exabrupto que aparece inesperadamente de no se sabe qué clase de profundidades emocionales. ¿Por qué ocurre?

2. Mecanismos de defensa

Al analizarlas, la clase de declaraciones sobre el Esperanto o el más amplio campo de la comunicación internacional que puede obtenerse al invitar a la gente a hablar con libertad sobre el tema, o al sacarse a colación en reuniones oficiales dedicadas a esta cuestión, se ve que se caracterizan por la acción de lo que llamamos mecanismos de defensa. Este es el nombre dado a la táctica organizada inconscientemente para evitar enfrentarse a una realidad que se siente amenazadora (Freud, Anna, 1937). He aquí algunos ejemplos:

(a) Negación. El Esperanto se considera inexistente en situaciones donde sería lógico tenerlo en cuenta. Por ejemplo, el volumen Le Langage (la lengua) de la serie enciclopédica La Pléiade (Martinet, 1968) que trata en 1525 páginas todo desde slang (habla vulgar) y pidgin (idiomas mezclados) a traducción y afasia, no contiene ninguna mención, ni incluso un sencillo párrafo, al sorprendente fenómeno de que un idioma conocido sólo por una persona hace cien años esté en uso hoy en más de cien países. Igualmente, la experiencia acumulada del Esperanto como idioma de conferencias es considerable: en 1986 no hubo ni un solo día en que no hubiese en algún lugar del mundo un congreso, reunión o conferencia internacional en que el Esperanto era el idioma de trabajo (la lista apareció en Heroldo de Esperanto el 20 de marzo de 1986). Cuando las Naciones Unidas, por ejemplo, realiza un análisis detallado de los problemas que aparecen en la comunicación lingüística, sería razonable considerar esta experiencia, incluso para rechazarla, después de un examen, en términos explícitos. Pero esto no es lo que ocurre (King et al, 1977; Allen et al, 1980; Piron, 1980).

Incluso un lingüista que considera precisamente la clase de comunicación que se realiza a diario a través del Esperanto, aborda la cuestión como si esa experiencia no hubiese ocurrido nunca:

Mientras los economistas se afanan en crear un eurodólar, ¿por qué no intentamos una euro lengua también? (Lord, 1974, p. 40).

La primera reacción de un industrial que se enfrenta a un problema de producción es considerar todas las soluciones aplicadas en otros lugares, para averiguar, antes de buscar otra salida, si no hay un sistema en algún sitio que le venga bien. Esta forma de resolver las cosas en la vida diaria no se aplica prácticamente nunca en lo relativo a la comunicación internacional. De hecho nos enfrentamos a una negación de la realidad en el sentido psicológico.

(b) Proyección: al hecho de atribuir a otra persona los elementos psíquicos que se encuentran en nosotros mismos se llama proyección. Un buen ejemplo lo proporciona la frase:

Los esfuerzos para diseñar lenguajes universales que se podrían adoptar sin prejuicio y aprendidos sin problemas —idiomas como el Esperanto— representan un noble intento combinados con una ignorancia esencial de lo que es un idioma y cómo funciona. (Laird, 1957, p. 236)

El Esperanto satisface todos los criterios lingüísticamente aceptados para definir a un idioma (Martinet, 1967, p. 20). Cuando un autor, sin comprobar o sin basar sus opiniones en argumentos reales, comienza desde el principio de que algo no es verdad, ¿acaso no es él el zoquete que quiere ver en los demás? [En «Cómo funciona», véase el artículo «L’esperanto, una lingua che funziona» por el lingüista italiano Alessandro Bausani (1981)].

Los rasgos que le marcan como una especie de mutación monstruosa se le atribuyen frecuentemente al Esperanto. Así es como un profesor de lengua americano describe semejante lenguaje (el texto es una traducción de una traducción, pues el original no lo tenemos a mano):

Un idioma, como el amor y el alma, es algo que es humano y vivo, por difícil que sea de definir: es un producto natural del espíritu de toda una raza, no de un solo individuo. Los idiomas artificiales son repulsivos y grotescos, como la gente que tiene un brazo o pierna de metal, o un marcapasos en el corazón. El Dr. Zamenhof, como el Dr. Frankenstein, creó un monstruo a partir de trozos vivos, y, como Mary Shelley intentó decirnos, nada bueno puede venir de eso. (Arbaiza, 1975, p. 183)

O, sin justificación, se dice que el Esperanto está:

orienté vers la suppression graduelle des traditions (Accontini, 1984, p. 5) [orientado hacia una supresión gradual de las tradiciones].

Tales juicios se activan por los miedos e imaginaciones del subconsciente que se proyectan hacia la lengua: en lugar de estudiarse como una realidad lingüística, literaria, social o psicológica, se trata como una especie de figura onírica motivada por intenciones maléficas, sin percepción de cuán delirante, en el sentido psiquiátrico de la palabra, es tal actitud.

(c) Racionalización. Los puntos de vista irracionales se justifican por medio de abundantes argumentos convincentes. En otras palabras, como en el modelo de discurso paranoico clásico, los argumentos intelectuales son estrictamente lógicos. Lo único que traiciona su fantasía esencial es la falta de base en la realidad.

Por ejemplo, al Esperanto se le atribuye un carácter indoeuropeo analítico flexivo, que se explica por el hecho de que Zamenhof, como dicen ellos, sólo sabía lenguas indoeuropeas. Pero ninguna de esas aseveraciones se comprobó con hechos reales:

  • Un lugar importante entre los rasgos del Esperanto lo ocupa su substrato multicultural, en que las contribuciones húngaras y asiáticas han tenido una parte no despreciable (la actividad literaria en el idioma Esperanto entre las dos Guerras Mundiales se desarrolló en gran proporción en ambiente húngaro, la llamada Escuela de Budapest; el húngaro no es indoeuropeo).

  • Zamenhof conocía bien un idioma no indoeuropeo: el hebreo, y su creación tiene su sello. Por ejemplo, el campo semántico del morfema -ig tiene un equivalente exacto, de entre las lenguas que conoció, sólo en el hebreo. hif’il (Piron, 1984, p. 26).

  • El Esperanto es aglutinante, no flexivo. Las declaraciones en él pueden ser tanto sintéticas como analíticas: es igualmente aceptable decir mi biciklos urben como mi iros al la urbo per biciklo (iré a la ciudad en bicicleta). La investigación de textos muestra que las formas sintéticas son muy frecuentes, y si es verdad que fonética y léxicamente es indo-europeo, no lo es desde el punto de vista estructural: ninguna lengua indoeuropea consta, como el Esperanto, de morfemas estrictamente inalterables.

(d) Aislamiento. Aislamiento es el nombre que se le da al acto de separar algo de su contexto y hacer juicios ajenos sobre ello. Cuando alguien dice de los idiomas:

Il arrive aussi qu’il en naisse, mais jamais du néant: l’espéranto est un échec (Malherbe, 1983, p. 368).

[Resulta que los idiomas también nacen, pero nunca de nada: el Esperanto es un fraude.]

Se está aislando a la lengua internacional de su contexto histórico y lingüístico. De hecho, el lugar del Esperanto está en una larga cadena de experimentos y meditaciones que se extienden a lo largo de siglos. En el trabajo de Zamenhof su génesis fue gradual, en muchos aspectos parecida a una evolución lingüística, igual que la génesis de un embrión evoca la de la especie; su desarrollo gradual merece su estudio (Waringhien, 1959, pp. 19-49). Por otra parte, los morfemas de que consiste tienen sus raíces en otro idiomas; no son elementos creados de la nada.

El Esperanto no ha nacido de la nada más que el Creole de Haití. Una lengua aparece en respuesta a una necesidad. Entre los esclavos de varias razas del Caribe cuyas lenguas eran recíprocamente incomprensibles hubo una necesidad de comunicar entre sí, y de esta necesidad apareció un idioma colorido basado grandemente en el de los amos blancos, pero estructuralmente muy diferente. De la misma forma, entre 1880 y 1910 una parte de la población del mundo se moría de ganas de tener contactos en el extranjero y ardía en sed de ampliar sus horizontes culturales, pero encontraba que el aprendizaje de lenguas era imposible en sus circunstancias. Estas personas tomaron el proyecto de Zamenhof y al usarlo lo transformaron en un lenguaje totalmente vivo. Ni el Creole ni el Esperanto nacieron de la nada: nacieron de la misma fuerza socio-psicológica: el deseo de conversar.

Ahora veamos el siguiente texto:

Allez prendre un oiseau, un cygne de notre lac par exemple, déplumez-le complètement, arrachez-lui les yeux, substituez à son bec plat celui du vautour ou de l’aigle, greffez sur les moignons de ses pattes les échasses d’une cigogne, mettez dans ses orbites la prunelle du hibou (…); ensuite, inscrivez sur vos bannières, répandez et criez ces mots: «Ceci est l’oiseau universel», et vous vous ferez une petite idée de la sensation de glacement qu’a produit sur nous cette terri-fiante boucherie, cette vivisection nauséabonde, qu’on n’a cessé de nous prôner sous le nom d’espéranto ou langue universelle. (Cingria, pp. 1-2)

[Tomemos un pájaro, quizá uno de nuestros cisnes de nuestros parques, desplumémosle por completo, arranquémosle los ojos, substituyamos su pico plano por el de un buitre o un águila, injertemos en los muñones de sus patas los pies de una cigüeña, añadamos los ojos de un búho en sus órbitas y chillemos estas palabras: ¡Contemplad al pájaro universal!, y os haréis una ligera idea del gélido sentimiento que ha creado en nosotros semejante horrible carnicería, esa vivisección nauseabunda que se nos ofrece sin cesar bajo el nombre Esperanto o Lengua Universal.]

Dejando a un lado el aspecto pintoresco (y ornitológico) de esa cita, y las palabras que revelan el grado de reacción emocional ( terrible carnicería, vivisección nauseabunda, etc.), sólo quedan dos críticas:

  1. El Esperanto resulta de la intervención humana en algo vivo;

  2. se trata de un idioma heterogéneo.

La conclusión anterior del autor es racional sólo bajo tres condiciones:

que un idioma es un ser vivo, como un animal;

que la intervención humana en algo vivo es invariablemente perniciosa;

que un idioma heterogéneo es inadecuado para la comunicación.

Mesmerizado por esta visión alucinante, el autor aísla su visión de esas consideraciones. Se le escapa que asimilar un idioma a una entidad viva no es más que una metáfora que no se debe llevar demasiado lejos. El pájaro que menciona habría sufrido terriblemente, pero cuando la ortografía holandesa fue reformada en los años cuarenta, el idioma no lloró ni necesitó anestesia..

En segundo lugar, el hombre interviene en cosas vivas con resultados excelentes. La hambruna sería mucho más dramática en la India si los nuevos tipos de grano no se hubiesen conseguido producir gracias a la intervención completa y consciente del hombre en la naturaleza. Y ni los perros ni las rosas ni el pan existirían si el hombre no hubiese aplicado intencionadamente sus talentos a las cosas vivas.

En tercer lugar, si la heterogeneidad fuese condenable, el inglés no funcionaría satisfactoriamente. El análisis lingüístico muestra que es más heterogéneo que el Esperanto.

Cuando llegamos a un idioma como el inglés, nos encontramos tratando con varios idiomas empaquetados en uno. (Lord, 1974, p. 73)

El Esperanto es más homogéneo debido a sus leyes que rigen los elementos absorbidos de otras fuentes son más estrictas. Lo que define la heterogeneidad de algo ensamblado no es la diversidad del origen de los ingredientes, sino la falta de armonía junto a la falta de un núcleo asimilador (como saben todos los que han intentado hacer una mayonesa).

3. Ansiedad subyacente.

La función de los mecanismos de defensa es proteger el ego de la ansiedad. Su aparición siempre que se menciona el Esperanto significa que en el fondo de la psique, el lenguaje se siente como amenazador.

(a) Evitar el cambio en el status quo. En algunos aspectos la resistencia psicológica al Esperanto puede compararse a la oposición encontrada por las ideas de Cristóbal Colón y Galileo: un mundo estable, bien ordenado que se vio puesto patas arriba por las nuevas teorías que privaban a la humanidad de sus firmes cimientos milenarios. Igualmente, el Esperanto se ve como revulsivo en un mundo en que cada pueblo tiene su propio idioma, y en que esta herramienta se pasa en masa de una a otra generación, y que ningún individuo tiene el derecho a violar. Ello demuestra que un idioma no es necesariamente el don de siglos pasados, sino que puede ser el resultado de una simple convención. Tomando como criterio de corrección no la conformidad con la autoridad, sino la efectividad de la comunicación, cambia la forma de interrelacionar: donde previamente había un eje vertical, hay ahora uno horizontal. Por ello ataca muchos asuntos profundos sobre los que no se acostumbra a arrojar ninguna luz. Por ejemplo, ¿qué le ocurre a la jerarquía de lenguas? El irlandés, gaélico, holandés francés e inglés no se ven como iguales ante la mente de la gente o en muchos textos oficiales. Si la gente de distintos idiomas utilizasen el Esperanto para comunicar entre sí, esta jerarquía perdería su base.

(b) El idioma como valor respetado y signo de identidad. Un idioma no es sólo un fenómeno externo social. Está entretejido en nuestra propia personalidad. Absorbí el catalán con la leche de mi madre, decía una persona al ser entrevistada en el curso de una encuesta en la que se basa este análisis.

Nuestros conceptos llevan una carga emocional que los lingüistas ignoran, pero que es vital para nuestra conducta. El núcleo sentimental del concepto de lengua se aloja en la relación con la madre, que es presumiblemente la razón por la que muchas lenguas étnicas hablan del lenguaje familiar como la lengua materna. Entre el bebé que puede expresar su desagrado sólo por medio del llanto, y a menudo recibe una respuesta inadecuada o torpe, y el niño de tres años que utiliza palabras para explicar lo que ha ocurrido ha ocurrido un cambio inmenso que al niño le parece milagroso.

Éramos demasiado pequeños cuando aprendimos a hablar para ser conscientes de que se trataba de un simple proceso diario de aprendizaje. Nos parecía una especie de don mágico, un juguete divino. Antes no podíamos explicar nada, y ahora, sin saber porqué, nos encontramos en posesión de un talismán que realiza toda clase de milagros y enriquece hasta un nivel sin precedentes aquello sin lo que la vida sería imposible: las relaciones personales.

La necesidad de sentirse comprendido es una de las exigencias básicas del niño. Bien, sin lenguaje ¿qué quedaría? Las actitudes de los padres, seguidas por una duradera influencia de la escuela, que presenta el lenguaje como algo invencible y también la llave de todos los tesoros literarios, no hace más que aumentar el núcleo sentimental. Asegurar en este contexto que un idioma inventado por alguien considerado contemporáneo —el Esperanto es generalmente confundido con el proyecto de Zamenhof— puede funcionar igual de bien que la lengua nativa de uno es un insulto, es hacer desaparecer el estatus de un talismán mágico que siempre queda en las profundidades de la psique incluso si a un nivel consciente lo consideramos más racionalmente. Es un sacrilegio intolerable. Es presumiblemente para evitar esa ofensa por lo que algunos hablantes del Esperanto, debido a una transferencia psicológica bastante comprensible, dicen que la obra de Zamenhof es inexplicable en sí misma, y debe atribuirse a la inspiración de algo sobrehumano.

En realidad, cuando se examinan las reacciones psicológicas evocadas por la palabra Esperanto, uno no puede dejar de asombrarse por el número de gente incapaz de tolerar la idea de que el lenguaje puede ser, en algunos aspectos, mejor que su lengua nativa. Esta reacción deriva de una tendencia a identificar al lenguaje con la persona: mi lengua es my pueblo, mi lengua soy yo; si mi idioma es inferior, mi pueblo es inferior, y yo soy inferior. Al declarar a priori que el Esperanto no vale nada y pronunciar esta afirmación como evidente por sí misma, uno está salvado. Este artificio es profundamente humano y perfectamente comprensible, pero no es aceptable desde un punto de vista científico.

(c) Miedos varios. Cuando se examinan las reacciones al Esperanto por medio de un discurso clínico, se revela toda clase de miedos que no se pueden discutir en detalle. Me limitaré a siete tan sólo:

  1. Miedo al riesgo. Puesto que ningún organismo oficial, ninguna institución prestigiosa ha reconocido el valor del Esperanto, salir en favor del mismo es adoptar una actitud que está alejada de la que parece ser oficial. Es menos arriesgado vomitar lo que dice todo el mundo, que parece estar en la línea de la autoridad y de la élite intelectual.

  2. Miedo a contactos directos. Hay algo confortante en la comunicación por medio de la traducción o un idioma demasiado imperfectamente comprendido para capacitar un intercambio directo de ideas en detalle y con sutileza. Una reunión, en condiciones de comunicación perfectamente clara y eficaz con actitudes radicalmente diferentes a las nuestras puede ser una experiencia sobrecogedora y peligrosamente confusa. Este miedo está justificado porque el Esperanto existe en medio de nosotros con un nivel más cercano a la expresión espontánea que en otros idiomas. Un joven japonés que fue a dar la vuelta al mundo y conoció en cada etapa hablantes de Esperanto locales nos cuenta lo que le impresionaban estos diálogos directos con gente que, debido a que eran ellos mismos y podían decirlo, alteraban la perspectiva étnica de su visión del mundo. (Deguti, 1973).

  3. Miedo de la regresión infantil. Lo sencillo se confunde con lo demasiado simplificado o infantil, lo que da origen a la noción de que el Esperanto no puede utilizarse para expresar pensamientos auténticamente adultos al mayor nivel de abstracción. Por ello el factor de simplicidad es aislado de su complemento —que modifica totalmente la situación—, es decir, posibilidades ilimitadas de combinación. Por ejemplo, la terminación -a, que significa adjetivo en Esperanto, es mucho más sencillo que los muchos sufijos franceses (y españoles) que cumplen con la misma función, pero frecuentemente hace la expresión exacta posible, mientras que en muchos substantivos en francés (y en español) no tienen forma adjetiva. Por ejemplo, insécurité (inglés insecure, Esperanto nesekura, español inseguro); francés fait (inglés factual, Esperanto fakta, español actual); francés Etats-Unis (español estadounidense), Esperanto usona, que el Esperanto diferencia de Amerika y Nordamerika; o pays (además, nacia: de la nación, es diferente de landa: del país, de la tierra), y así sucesivamente.

  4. Miedo a la transparencia. Se imagina que el Esperanto dotaría al pensamiento de una claridad intolerable:

    L’élément affectif si important dans le langage trouve difficilement sa place dans cette langue où tout est explicite, cette langue «plus précise que la pensée». (Burney, 1966, p. 94).

    [El elemento afectivo, tan importante en el idioma, encuentra con dificultad su lugar en esta lengua en que todo está explícito, esta lengua más precisa que el pensamiento].

    Es en realidad igual de posible ser inexacto en Esperanto que en cualquier otra lengua, aunque sea más fácil y frecuente hablar con claridad en la lengua de Zamenhof.

  5. Miedo a la inferioridad ligada a la facilidad . Una solución más complicada al problema se cree más valiosa que una sencilla. Escoger la difícil satisface una especie de deseo de dominar que proporciona un sentimiento consolador y motivador de la importancia propia.

  6. Miedo a la heterogeneidad. Es una forma especial de la condición conocida clásicamente como ansiedad por fragmentación. Debido a que es fácil para un hombre identificarse con un idioma, el Esperanto anima la proyección sobre sí de emociones relacionadas con toda la personalidad. Ahora bien, esto se siente a nivel subconsciente como una estructura frágil formada a partir de elementos contradictorios entre sí en peligro continuo de desplomarse. Como símbolo de algo insuficientemente fuerte, construido con elementos demasiado dispersos, el Esperanto es algo que asusta.

  7. Miedo a rebajar los niveles y destrucción. El Esperanto se percibe como una apisonadora que aplasta y mata todo lo que pilla, igualando todas las diferencias culturales. Así, los elementos psíquicos que pertenecen o bien a lo que Freud llamó deseo de muerte o al núcleo afectivo subconsciente llamado automaton por Charles Baudouin se proyecta contra el idioma de Zamenhof. (Baudouin, 1950, pp. 225-229).

4. Conclusión: la función de resistencia psicológica.

La razón para las reacciones emocionales señaladas al principio de este estudio ahora se ha hecho más clara: la persona afectada tiene miedo. Está aterrorizada por la idea de que el sagrado tesoro que brilla con belleza sobrenatural en lo más profundo de su psique, a lo que nada está permitido sobrepasar: la lengua materna, símbolo de su identidad, podría desgarrarse o deteriorarse. Como el pájaro encerrado en una habitación que, invadido por el pánico, no deja de estrellarse contra las paredes y no ve la puerta abierta cercana, él también carece de la serenidad necesaria para echar una mirada tranquila a lo que, después de todo, es el Esperanto, que parece violar el mismo concepto de lenguaje. Está atrapado en un círculo vicioso: para dejar de estar asustado debería haber mirado a la realidad directamente, pero para eso debe antes dejar de estar asustado.

Esta especie de reacción, ilógica pero típica en la psicología humana, no ocurre sin la intervención de factores políticos y sociales iniciados y extendidos por los medios de comunicación masivos, pero que no podemos analizar aquí (ya he tratado de ellos antes, véase Piron, 1986, pp. 22-28 y 34-36). Sugieren una influencia subliminal comparable a las de la publicidad y propaganda política, basada en la desinformación involuntaria que se ha estado reproduciendo automáticamente desde hace un siglo. No hay otra forma de explicar porqué sucede que los niños y adolescentes nunca muestran la reacción a priori negativa que se ve en los adultos, aunque todos los elementos psicológicos que disparan los mecanismos de defensa de éstos están presentes en aquellos igualmente.

Manipulado por sus miedos subconscientes, el hombre del siglo XX no ve que antes de emitir un juicio sobre el Esperanto es necesario tener conocimiento de una serie de hechos. Esto puede ser lamentable. Pero desde un punto de vista histórico puede verse que estas reacciones han tenido un efecto positivo. La aceptación general instantánea del embrión de lengua ensamblado por Zamenhof se habría sometido a tensiones de las que no habría salido vivo. En aquella etapa era demasiado delicado, demasiado incompleto. Necesitaba un periodo de vida en un ambiente limitado pero multicultural para los ajustes necesarios se realizaran, para que se definiesen las áreas semánticas, para que sus puntos débiles se corrigiesen con naturalidad, a través del uso.

Por otra parte, las relaciones lingüísticas son siempre relaciones del fuerte hacia el débil. La idea de substituirlas por unas relaciones igualitarias que permitan el mismo estatus a las más pequeñas y débiles de las lenguas que a las de los gigantes económicos y culturales ha sido demasiado espeluznantes para que la humanidad pudiese ajustarse con la suficiente seguridad y rapidez. Las transformaciones en los modelos generales de pensamiento requieren una asimilación gradual.

De un siglo de desafíos, de ataques políticos e intelectuales, el Esperanto ha emergido notablemente fuerte, flexible, refinado. Está caracterizado por una personalidad firmemente asentada, como el francés de la época de Rabelais. Este hecho es aún negado por la mayor parte de la gente, pero siempre a priori. cuando un escritor se basa en el examen de documentos o en la observación del Esperanto en el uso práctico, reconoce su enorme vitalidad. Mientras que la resistencia social y psicológica al Esperanto ha sido muy fuerte durante mucho tiempo, hoy en día parece que su triunfante superioridad está perdiendo fuelle y se está rindiendo. ¿No será porque ha dejado de cumplir con su función?

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